Por José Moset
Como “El discreto crepúsculo de un género periodístico” define Alberto Catena, en la bajada del título, el contenido de su libro “La crítica teatral en los medios gráficos argentinos. De 1960 a 2022”, publicado por la editorial del Instituto Nacional del Teatro, poco antes de que ése y otros organismos culturales fueran, sin razón alguna, víctimas de ataques de funcionarios del gobierno nacional.
Sin embargo, más allá de su especificidad y del valioso material que aporta, el libro no está tan lejano de abarcar en sus cuestionamientos también a esa despreciable política cultural actual. Catena, crítico de teatro en diversas publicaciones (entre ellas, el diario La Nación y la revista Humor) es un periodista de prestigio y un brillante redactor de entrevistas que sabe de qué está hablando. Parte sustancial de este ensayo está destinada a exponer y analizar el decaimiento del trabajo del crítico teatral en las últimas décadas en el marco de la transformación de los medios gráficos, su conversión en multimedios y la consiguiente degradación del periodismo.
Con una gran tradición en la materia, el prestigio de la crítica teatral argentina se desvaneció al compás de la exigencia de las empresas de la brevedad en los textos, cuando no a su exclusión lisa y llana, la superficialidad en el tratamiento de los espectáculos escénicos y el escaso pago por la tarea.
LEER MÁS:
El actor Machín acusó al gobierno de querer desfinanciar la actividad artística
En declaraciones a Télam, al actor protagónico de «La última sesión de Freud», se manifestó «enojado» con lo que está haciendo el gobierno de Milei. «No hay sociedad que pueda resistir semejante atropello», avisó.
Los años 60 y 70 del siglo pasado fueron el último esplendor del oficio y Catena desarrolla su relato con entrevistas a personalidades como Kive Staif, Ernesto Schoo, Jorge Andrés, Pedro Espinosa, Yirair Mossian, Antonio Rodríguez de Anca, Gerardo Fernández, Carlos Pacheco y Osvaldo Quiroga, entre otros.
Algo tardíamente se incorporaron las mujeres a esta historia; entre ellas Olga Cosentino, Ana Seoane, Susana Freyre, Gabriela Borgna, Hilda Cabrera, Cecilia Hopkins, Aída Giacani, Patricia Espinosa, Ana Durán y Mónica Berman. La investigación y la obtención de testimonios demandaron varios años ya que la obra incluye también capítulos dedicados a la crítica en las provincias de Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Tucumán, con varias entrevistas en cada caso. De Rosario merecieron espacios destacados Héctor Barreiros, Julio Cejas y Miguel Passarini.
No se vende en librerías y sólo puede obtenerse en las delegaciones del INT, siempre y cuando logremos que esta ejemplar entidad se salve de la hoguera.


0 comments on “La crítica teatral en los medios gráficos, entre 1960 a 2022, en la actual «hoguera cultural»”