Una media docenta de factores «explican y/o justifican», según el analista Carlos Fara, por qué el liderazgo de Javier Milei en la Argentina se basa en general en la confrontación que en la moderación. El fenómeno, de alguna manera, se asimila con otros (Trump, Bukle, Bolsonaro o López Obrador).
Milei (y los otros) «tratan de relacionarse con sus seguidores antagónicamente, buscando aue los mismos sean más bien fans de una celebridad, y no militantes o adherentes tradicionales».
Tra la descripción de esa dinámica, el consultor abre un interrogante: «Que lo logre y se consolide en el tiempo, es otro tema». Ni Trump, Bukele y Bolsonaro son «outsiders», puntalizó.
En el caso Milei, en la Argentina – advirtió -, «la mayoría decidió correr un riesgo con una figura sin mayor experiencia política y de gestión estatal. Eso puede significar que a) la opción alternativa no daba suficiente confianza, y/o b) la oferta ganadora disparó una expectativa especial».
¿Es efectivo el estilo? ¿Cuánto tiempo se puede sostener en el tiempo? ¿Cuál es el problema de la dinámica confrontativa constante? Los contextos, obviedad mayúscula, no son iguales, por lo que no hay extrapolaciones lineales.
Consideró que las sociedades no pueden vivir en un clima de «revolución permanente», y muchos menos con la valoración individualista del siglo XXI.
«En el caso argentino – enfatizo -, se tratará de ver si afloja o no la inflación y qué costo se hace soportable»
Aparece la letra chica del contrato con el electorado; «¿Lo votaron para bajar la inflación, para sacar al kirchnerismo, o para terminar con los privilegios de “la casta”? La respuesta «es que sobre todo para lo primero. Lo segundo deriva del estado de insatisfacción con la administración anterior. Lo tercero era la expresión del malestar, pero no el gran objetivo. Solo como indicador debe tenerse en cuenta que “terminar con el kirchnerismo”, como planteaba (Patricia) Bullrich como lema central en su campaña, solo obtuvo el 24 % de los votos».
Tras apuntar que el de LLA «es el gobierno parlamentariamente más débil en estos 40 años de democracia», mencionó un proverbio chino: «quien persigue dos liebres, no caza ninguna. Todo ejercicio estratégico implica concentrarse y no dispersarse», instruyó.
Conclusión de Fara: «Pronóstico reservado para la estrategia de confrontación, aunque también es una concepción del poder, no solo una necesidad pragmática. Las cuestiones axiomáticas son más difíciles que se modifiquen en un proyecto político como éste».
- El link con la nota completa: https://www.newsweek.com.ar/opinion/el-reino-de-la-confrontacion-tiene-futuro-la-argentina-de-la-grieta/


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