Por Jorge A. Levite
Tiene usted razón: el Flaco Lanata fue imprescindible, pero el Gordo Lanata…admiré al Lanata combativo, revolucionario, progresista, inteligente, comprometido; al Lanata que estuvo del lado de los vulnerables, de los oprimidos, de las Madres y las Abuelas; al Lanata que mostraba por televisión los entramados de negocios de Clarín con los genocidas y otros crápulas, etc.
Luego Lanata fue seducido por Poderoso Caballero Don Dinero. Léase el bolsillo del contador HHM, y dejó de ser el que creí paladín de las causas nobles y justas.
Se transformó. Pasó, casi automáticamente, de «zurdito de mierda», según muchos conocidos y algunos familiares, a ídolo de las multitudes, de la centro derecha y extrema derecha que lo aplaudían; como si recién hubiera nacido, al periodismo.
Y dejé de admirarlo y respetarlo. Algunos dicen que «evolucionó». Creo que no, que sólo lo guió el interés por el dinero y la fama.
Reconozco que hubo un antes y después de Lanata. Fue el gran periodista argentino con un enorme olfato por aquello que le interesaba al gran público. Y se convirtió en un gran showman del espectáculo. Sabía muy bien el cómo y el por qué y cómo expresarlo.
Hoy es historia, ya entró en el pasado. Saludos respetuosos. Feliz 2025 y que logremos sobrevivir a la motosierra del señor Presidente, ya demasiada ensangrentada.


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