Una mujer se paseaba cada tarde alrededor de la fuente de la Plaza Zanmindi, una de las más bonitas de un alejado pueblo de la capital de Asram. Lo hacía para encontrar a su futuro prometido. Al hombre que le permitiría dejar de fantasear con cada muchacho que se cruzase. Al estar con él, vería el mundo de otra forma. Sería una mujer comprometida, llegando incluso a tener un hijo. Y así fue.
Carlota encontró a su marido en los atardeceres donde la caída del sol se llevaba sus últimas esperanzas de amar. Un día común y corriente apareció Ulián, de baja estatura y pelos de cabecera inexistentes. Él se acercó y le dijo: «¿Quieres ser la mujer de mi vida?». Ella, creyendo que se trataba de un borracho, le corrió la mirada y siguió caminando. El hombre quedó perplejo por su belleza, y volvió a su casa para pegarse por la estupidez que sentía haber dicho.
Sin embargo, con los diálogos que mantuvieron en el transcurrir de las semanas siguientes se ganó el afecto de Carlota. Y así fue como apareció en este mundo Triki Cast.
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El heredero escondido
Cuento sobre la República de Asram, un país ficticio que al terminar el reinado de Nicolas IV, éste decide ocultar a su hijo en tierras lejanas para que no sea capturado por los revolucionarios.
Triki nunca pensó que grandes asuntos de gobierno y recursos económicos estarían entre sus manos. Pero como bien le había dicho su padre, una mano necesita de la otra para poder limpiarse. Y descubrió en el espionaje una gran manera de emerger gloriosamente a la superficie, luego de entretenerse y dejar la vida en las oscuridades del iceberg.
El personal castrense no se hubiera fijado en él si no hubiera sido por su insistencia en unirse a las filas de seguridad del imperio. Decidido, se acercó a la sede central donde sujetos de alto rango entraban y salían diariamente.
El asunto es que esa sede no era militar, sino que tenía una fachada civil. El dato no se lo podría haber pasado nadie mas que un compañero del grupo revolucionario en el que se encontraba. Estaba haciendo un contraespionaje a favor del gobierno, sin trabajar aun para el Jefe supremo del Estado, pero que le serviría como carta de presentación en aquel acercamiento.
Numerosas misiones llevó a cabo Triki Cast trabajando como espía del imperio, que se vio sacudido por revoluciones. Pasó a ser república, y fue entonces cuando Cast se refugió en un grupo que se convirtió en la guardia imperial secreta, para tiempo después pasarse al sector privado.
Por aquellos tiempos en que pertenecía a «los cruzados de Asram», como se decían a sí mismos, una tarea novelesca lo obligaba día tras día a mantener sus rutinas: resguardar la vida de un niño, heredero de un reino perdido.


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