Opinión Política

La interpretación de Milei de Homo Argentum, «un verdadero disparate» para Sietecase

En su portal periodismo.com, el periodista Reynaldo Sietecase, sostuvo que el presidente Milei no entendió la película protagonizada magistralmente por Francella. La interpretó como una metáfora de cómo el Estado le roba a los empresarios...

Por Reynaldo Sietecase

El Presidente Javier Milei vio dos veces la película Homo Argentum y no la entendió. Una vez con su gabinete y otra con los legisladores libertarios (más aquellos que quieren serlo). Luego escribió tres párrafos en la red social X bajo el título: “Homo Argentum: disonancia cognitiva en el corazón woke”, ubicando al taquillero filme de Mariano Cohn y Gastón Duprat como una herramienta eficaz de su batalla cultural. Curioso porque casi todos los personajes interpretados por Guillermo Francella parecen imbuidos en los valores que impulsa el Presidente: son crueles, cínicos, egoístas y ricos. No es difícil imaginar a quien votaron o votarían.

Sin embargo, Milei explicó: “La película de Guillermo Francella deja en evidencia muchos de los aspectos de la oscura e hipócrita agenda de los progres caviar (woke). A su vez, cuanto mayor la cantidad de parásitos mentales dentro de la cabeza del progre, mucho mayor es el odio y los alaridos quejosos de éste ejército de zombies (termos cabezas de pulpos) cuyos aspectos salientes de su existencia es ser envidiosos, resentidos, mentirosos, hipócritas y sobre todas las cosas, ignorantes (al menos en economía). Les duele mucho la película porque les presenta un espejo en el cual sale a la luz todo lo que son… casi está de más decir lo que les duele el éxito en una película sin financiamiento del Estado, ya que muestra a muchos del rubro (y aledaños) como fracasados totales y absolutos».

Lo del éxito o fracaso con o sin financiamiento del Estado es tan tonto que no merece demasiados comentarios. Hay películas malas y exitosas, películas financiadas que son muy buenas y fracasaron en taquilla, independientes malas, independientes geniales, etc, etc. En todas, la publicidad es determinante. Pero volvamos a Homo Argentum: más allá de la ambiciosa pretensión de tratar de retratar al argentino promedio (al porteño, en realidad) y del talento de Guillermo Francella, los retratos remiten, en su mayoría, más al estereotipo del adherente libertario que al progre que tanto irrita a Milei.

Si se analiza cada uno de los relatos es posible observar que:

En “Aquí no ha pasado nada”, se revela la hipocresía de la clase media alta. Durante una fiesta en un edificio lujoso de Puerto Madero un personaje comete un error que desata un grave accidente y no sólo no asume las consecuencias, sino que se desentiende de inmediato.

En “Noche de suerte”, un vigilante nocturno tiene un encuentro erótico inesperado que no permite muchas lecturas políticas. Es uno de los más divertidos.

En “Piso 54”, un empresario millonario – podría ser alguno de los que suelen aplaudir al Presidente o colaborar con la Fundación Faro –, se persigue ante la posibilidad de ser denunciado por acoso en un ascensor. Refiere al miedo al escrache infundado. Al miedo de los poderosos en general.

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En “Bienvenidos a Buenos Aires”, Francella interpreta a un “arbolito” que le hace el cuento del tío a unos turistas brasileños. Aquí no hay humor ni empatía posible, el tipo es un delincuente como los hay en muchos lugares del mundo.

En “El niño eterno”, unos padres, de muy buen pasar económico, siguen manteniendo a un hijo cuarentón. Una reflexión sobre la dependencia familiar prolongada. El personaje interpretado por Migue Granados bien podría tener un streaming como el del inefable Gordo Dan.

En “Un hombre decidido” se muestra a un vecino obsesionado con la inseguridad que fantasea con hacer justicia por mano propia, pero no se anima. De seguro estaría encantado con Patricia Bullrich.

“La fiesta de todos” es un mini sketch donde un relator de futbol vive el penal decisivo del último mundial de una manera especial. Un retrato de la pasión argentina sin mayores interpretaciones políticas.

“El auto de mis sueños” es uno de los pocos relatos que exaltan la amistad por sobre los bienes materiales.

En “Experiencia enriquecedora”, un empresario exitoso – de esos que se instalan en Uruguay para no pagar impuestos – decide cumplir los sueños de un joven de la calle durante un día. Pero sólo como una manera de exhibir su poder.

“Cadena nacional” es otro sketch breve que muestra a un Presidente nervioso y en pánico.

En “La novia de papá” tres hijos reaccionan ante su padre (otra vez alguien muy rico) que les anuncia que tiene una pareja nueva y más joven (además de otra clase social). Los hijos exhiben lo peor de su egoísmo. Se podría intuir un espejo de ese padre. Si alguien exhala algo de peronismo es la mujer que entra a esa familia espantosa.

En “Las ventajas de ser pobre”, el cura villero interpretado por Francella interrumpe un almuerzo para hablar de Dios en un comedor comunitario. La idea es ridiculizar a los sacerdotes en opción por los pobres con una caricatura. Aquí los creadores cumplen un claro objetivo político.

En “Ezeiza” un matrimonio se enfrenta con dolor al exilio de su hija; una historia emotiva que aborda el desarraigo. Un tema que atraviesa a los gobiernos (y a los habitantes) de la Argentina desde hace décadas.

En “Un juguete carísimo” un abuelo presumido, y también rico, intenta dar una lección de vida a su nieto con un tono pendenciero. La lección se la da un niño mucho más pobre que su nieto. El señor bien podría tener dos apellidos y ser economista.

En “Un film necesario”, Francella interpreta a un director de cine despótico y malvado que finge “conciencia social” y luego da un discurso hipócrita en un festival europeo. Esta historia sí, puede considerarse una crítica al cine de culto o como diría Milei “al cine progre”. Aunque es evidente que la hipocresía también puede alcanzar a quienes producen cine comercial.

Y en “Troppo dolce”, quizás el más logrado de los relatos, se cuenta algo totalmente distinto a lo que cuentan miles de argentinos que pudieron volver a Italia a visitar a sus familias de origen. Un empresario argentino (sí, otro más) viaja al pueblo italiano de sus ancestros y sus familiares en lugar de recibirlo amorosamente, le terminan robando.

Milei interpretó esta historia como una metáfora de como el Estado le roba a los empresarios cuando le cobran impuestos en nombre de la justicia social para hacer, por ejemplo, hospitales o para solventar a los discapacitados. Un verdadero disparate.

Por todo esto creo que el Presidente no entendió Homo Argentum. Si esta sátira tiene algún mensaje explícito, es señalar todo lo feo que un ser humano puede ser. En especial las personas ricas que viven en las grandes ciudades y no tienen empatía por quienes la pasan mal o son víctimas de injusticias. Los argentinos somos mejores que esos personajes, magistralmente interpretados por Francella. Sólo hace falta mirar alrededor para comprobarlo.

El arte más sofisticado es el que nos conduce a reírnos de los poderosos. En eso el filme es muy eficaz.

2 comments on “La interpretación de Milei de Homo Argentum, «un verdadero disparate» para Sietecase

  1. Avatar de Desconocido

    chupala pautero!

  2. Avatar de Desconocido
    Anónimo

    la critica mas ridicula que lei nunca, que

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