Por Carlos Fara
Y sí, somos los campeones. Pero no solo del fútbol mundial, si no que millones de argentinos apostaron al dólar… ¡y ganaron! Gracias Toto (Luis Caputo) por asesorarnos financieramente y ¡los bancos que no rompan las p…! (así se gobierna, che!). El verde fue la mejor inversión de 2025, ya que superó a la inflación y la especulación con acciones. No solo eso, sino que además decidimos revalorizar el peso: la enorme mayoría usó sus dólares para pagos de turismo, no para pagarle al verdulero. ¿Y la economía bimonetaria? Te la debo. ¿No somos un país maravilloso?
Para ser una semana de desconexión total con la realidad circundante y refugiarse en los afectos, con solo tres días laborales, pasaron un montón de cosas. Y como decimos siempre, aunque no haya impacto de opinión pública, cuentan en el escenario y puede tener derivas relevantes.
El primer dato interesante es el nuevo registro del Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella. Después de dos meses de recuperación fuerte -octubre y noviembre- se frenó (-0.1 %). Cuando se conoció el informe de noviembre, reflexionábamos “¿Hasta cuándo seguirá subiendo? Es difícil de decir, pero probablemente esté cerca del techo, sobre todo teniendo en cuenta que la sensación mayoritaria es que la actividad no está creciendo”. Dicho y hecho. El límite registrado en el último mes de 2025 sugiere que el mensaje de la mayoría social es “hasta acá, ahora veamos qué haces con el crédito que te dimos”.
El gobierno necesita en 2026 1) mostrar que el cambio sigue en marcha ,lo cual logrará con las reformas en el Congreso, más algunas medidas de desregulación; 2) que Milei manda y no tiene opción: la oposición se lo facilita; y 3) que el esfuerzo realizado en los dos primeros años tendrá premio al final del camino, o sea, habrá reactivación contante y sonante, con mejores ingresos. Obviamente, la tercera es la más compleja de cumplir, y lleva a la pregunta sobre cuánta paciencia se le dispensará post elección. Hace varias semanas arriesgamos que el oficialismo debería tener un horizonte despejado hasta pasado el Mundial y las vacaciones de invierno. Es decir, un período de gracia de unos 9 meses, suficientes para que la ciudadanía pueda empezar a sacar conclusiones. Nunca se le exige a un gobierno que ganó resultados inmediatos.
Esta dinámica de la opinión pública nos lleva al segundo factor: el gobierno puede no estar satisfaciendo las demandas sociales prioritarias, pero en frente no hay nadie, reza un lugar común de estos tiempos. Por eso se está hablando mucho del pastor Dante Gebel. Más allá de las informaciones periodísticas, hay varios ítems para comentar. El primero es que el personaje tiende a dar mensajes disruptivos, busca hacer polémica y es muy carismático, pero no le cae bien a los pastores evangélicos locales, nucleados en dos organizaciones. El segundo elemento es que su iglesia en EE.UU. pertenece a un sector de clase alta y eso le permite generar muchos recursos para hacer ayuda social, la cual canalizada a través de Carlos Annacondia, un referente cristiano de Quilmes, hijo de uno de los pastores más importantes del país y la región. El tercer punto es si los seguidores de figuras como Gebel se convertirían en votantes. Las fuentes que conocen en detalle ese mundo advierten que eso no sencillo, y no da la impresión que exista espacio en la Argentina para un partido cristiano-céntrico. Pero, el cuarto aspecto es que, más allá de la voluntad de Gebel de hacer su traspaso a la política y de cuán competitivo sea electoralmente, lo cierto es que a) se está articulando un frente variopinto que empuja su instalación, y b) si Kicillof no despega, y nadie más se anima, no se debe descartar que sea el gran retador para 2027, abonando la tesis de que a un outsider por derecha se lo saca con otro de la misma matriz, desde el otro lado del espectro. Al final, mandarán las encuestas, aunque estén cuestionadas.
Salvo que el león tenga problemas serios, difícilmente los votantes le presten atención seriamente a estos menesteres hasta finales de este año, cuando se empiece a mezclar el mazo. Recuérdese que estamos hablando de una sociedad que sufrió mucho con la crisis y luego debió utilizar mucha energía psíquica para soportar los costos del ajuste. Como se dice popularmente, “no quiere lola”. O como me apuntó un taxista en estos días en respuesta a mi salutación de año nuevo, “por lo menos que nos dejen vivir tranquilos”.
Para mostrar que “la casa está en orden”, la administración libertaria tendría asegurados los fondos para el primer gran pago del año, el viernes 9, con el tercer REPO de la era Milei. Con el apoyo americano, la liberación de uso de dólares del blanqueo, la esperanza puesta en lo guardado en el colchón y una cosecha récord – aunque con precios menos brillantes – la mayoría social podrá “dormir sin frazada”, como decía Balá, aun con el nuevo esquema de ajuste de bandas.
¿Y las nubes? Nubes hay y seguirán habiendo: tenemos déficit de inversión extranjera por primera vez desde 2003, cada vez se usan más las tarjetas de crédito en gastos cotidianos para patear pagos para adelante, hay mayor mora en créditos de las fintechs (¡bienvenidas al sistema!), y la recaudación anual perdió por poco frente a la inflación por la baja de impuestos, pero el IVA cae por menor actividad. Trascartón, las finanzas provinciales se siguen deteriorando, como lo venimos marcando hace varias semanas: esta le tocó un amigo de la Casa Rosada (que administra bien su comarca).
Mientras sigue la saga escandalosa de la AFA, el gobierno por las dudas metió violín en bolsa y disolvió la ANDIS. Es decir, si quieren hablen, pero de algo que no existe más (pero lo que seguirá existiendo son las investigaciones judiciales). ¿Hace bien LLA en meterse con la meca del fútbol local? Sin duda, porque “los malos” sospechados – por ahora – son todos del otro bando. Lo que lleva a un interrogante: con Tapia y cía. ¿el futbol dejará de ser una plataforma de lanzamiento a la política?


0 comments on “Tapiados”