Por Andrés Borenstein (Seúl)
Una semana con dos cosas sobresalientes. Una de cal y una de arena. La buena es la firma del tratado comercial y de inversiones con Estados Unidos. Una Argentina más abierta siempre es una buena noticia. Lógicamente hay gente que puede no estar contenta porque nunca ganamos todos. Luego están los que cuestionan algunos puntos más desde la academia o el análisis comercial. Todo es debatible y perfectible, pero esto es el mundo de lo posible. No estamos en condiciones de imponer todas las cláusulas que queremos. Los planteos pueden ser correctos, pero deben ser puestos en un contexto. El acuerdo es un paso adelante.
Lo que no fue un paso adelante fue lo del INDEC. Un error no forzado. Había que cambiar el índice y todos, incluido el Banco Central, suponían que empezaba ahora. Usamos una canasta de 2004 en la que los teléfonos inteligentes eran una rareza. Si no lo querían hacer ya mismo, no era grave atrasarlo un tiempo, pero suspenderlo a nada de lanzarlo fue una respuesta floja. Los números no son significativos. La inflación iba a dar casi lo mismo. No hay ni remotamente un problema como el del kirchnerismo que truchaba datos escandalosamente, pero sí es un error político sobre una institución que ya tiene un track record oscuro.
En lo financiero, el Banco Central sigue de compras y ahí sí la credibilidad mejora con las reservas. Pese a las compras del Banco Central el dólar cae, lo que es un buen indicador en términos de confianza. El tema dólar es siempre complejo en la opinión pública argentina: si baja un poco más, acusarán al Banco Central de ser la reencarnación de Martínez de Hoz; si sube dos días seguidos, los diarios te clavan una tapa como si fuera el comienzo de la tercera guerra mundial. Nunca hay un valor que venga bien. El mercado es un buen asignador de recursos, pero, claro, para decir que lo sube o lo baja el mercado habría que ir levantando las restricciones.
En la actividad los pocos números de enero fueron buenos, pero sin euforia. La producción de autos y los despachos de cemento fueron mejores en enero que en diciembre, aunque ambos fueron peores que en enero pasado. La recaudación como un todo no fue buena, pero la recaudación más vinculada al nivel de actividad zafó: mejor el IVA, peor la seguridad social.
Los datos más duros de diciembre mostraron una linda recuperación de la construcción mientras que la industria no arranca: quedó igual que en noviembre, lo que implica un valor bajo. La construcción arranca 2026 con arrastre positivo y con los que hacen obras privadas con cierto optimismo (por primera vez en mucho tiempo), mientras que en la industria lo que predominan son los caracúlicos.
En esta semana el dato sobresaliente será la inflación, que la mediana de los economistas estimó en 2,4%. Lógicamente hubo un salto en las estimaciones para todo el año en la encuesta que publicó el Banco Central esta semana. Otros datos relevantes incluyen los índices de minería y de pesca de diciembre, los datos de salarios que publica el INDEC y alguna data sectorial de enero como la faena bovina. En política estaremos pendientes de la sesión en el Senado cuando se trate la reforma laboral.
- Newsletter publicado en la revista Seúl el 9 de enero


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