Opinión Política

¡No tiene miedo!…¡La casta no tiene miedo!

Más que un simple aficionado al cine, Carlos Fara, exalta "El discreto encanto de ser casta" dentro - vaya paradoja - del gobierno anticasta Milei. Un homenaje a Luis Buñuel y un palazo irrefrenable para la clase política.

Por Carlos Fara

Ya son tantos los actos de la obra “Las desventuras de Manuel”, que la mayoría ha perdido la cuenta. Y además, esta entrega en capítulos semanales a la vieja usanza, promete ser prolífica: ahora se agregó un viaje a Aruba. Ni siquiera estas dos últimas semanas cortas dieron respiro. Los libretistas son unos genios, ¡cómo pueden tener tanta imaginación!

El gobierno nacional ya tuvo, al menos, 4 asuntos de supuesta corrupción, de distinto tipo y color: Libra, Andis, Espert y Adorni. Luego circulan otros, pero por ahora sin mayor trascendencia. En el caso de Espert la cúpula no pareciera que tuviese nada que ver. Respecto a Andis surgen dudas por el famoso 3 %. En el caso Libra las sospechas son más fuertes porque rozan claramente al presidente, aunque le quede un largo trecho al caso. Lo de Adorni es distinto porque es un tema personal, pero el problema es la intimidad del funcionario con la vara de dos polos que son Javier y Karina (Milei).

Vamos a suponer que, dado el encadenamiento mencionado en el primer párrafo, el jefe de gabinete se va. Es una derrota política para la cúpula, paga un desgaste innecesario y se le desarma una parte del tablero interno. Sin embargo, en este caso el desgaste en la imagen puede resultar más permanente porque 1) contradice el relato de la casta y la moral como política de Estado, 2) se da en un clima de mal humor con la situación socioeconómica, y 3) tarde o temprano se instalará la sensación de que varios funcionarios sospechados indica cierta torpeza / incapacidad / filtro para seleccionar los recursos humanos críticos.

Todos los gobiernos tienen alguna crisis por sospechas de corrupción. La cuestión es el telón de fondo sobre el cual se proyectan. Los hechos de Adorni no ayudan, pero el principal problema del presidente es el malestar en el humor social. Alguna nota va tomando: bajaron las tasas y los encajes bancarios, se relaja la política monetaria para que no haya tanta sequía en la calle, se anuncia un programa de créditos para pymes del Banco Nación, el Javo autoriza adelantos por coparticipación a las provincias porque se caen por octavo mes consecutivo, e YPF decidió congelar el precio de los combustibles por 45 días (varias de estas cuestiones las venimos advirtiendo, Ernesto Talvi mediante). Todo para que no se dispare los precios en un contexto internacional poco auspicioso. A propósito, más allá de la buena noticia judicial que provino de Manhattan, parece que tener control sobre la petrolera estatal es una bendición en la lucha antiinflacionaria. Sobre todo, cuando dicha empresa tiene el predominio del mercado local, con más de la mitad de las naftas expendidas.

El discreto encanto de…

A medida que pasa el tiempo, los gobiernos se van enredando cuando la conducción política adolece de fallas que no se atajan a tiempo. Volvamos a los casos de supuesta corrupción. Dado que empiezan a rozar a la cúpula, hace falta que el poder político influya de alguna manera en los jueces encargados de los asuntos (iba a suceder tarde o temprano). Por eso se fue Mariano Cúneo Libarona: no parecía garantizar eficiencia en la gestión. Tampoco su número dos que responde – ahora en otro cargo – al joven asesor maravilla. El problema ahora es que el planeta Comodoro Py no es homogéneo y se divide por tribus. Al respecto, el nuevo encargado del área está en puja con otra banda judicial en donde milita el ex futuro ministro de la Corte Suprema, Ariel Lijo. ¿Cómo se arregla el estofado? ¿Se le otorga un beneficio concreto al equipo adversario para firmar una paz? ¿O se inicia otra guerra? Porque no debemos olvidar que los dos ejércitos judiciales ¿y serviciales? tienen terminales dentro de la puja interna del ex triángulo de hierro (el cual empezó a dejar de existir hace un año).

Mucho lío para un país y un mundo convulsionado. Lo más aconsejable es aplicar la ley de la compensación, como los árbitros que cobran un penal para un equipo, luego de haber adjudicado otro al contrario con polémica. Ahora, si después el tiro está mal ejecutado no es culpa del referí, aun cuando el juez haya sido incentivado. Quizá por todos estos embrollos el mundo empresarial dio su apoyo contundente a la modificación del sistema de elección de jueces que le propuso la Corte al Consejo de la Magistratura, para reducir el nivel de discrecionalidad. ¿Alguien se ve venir una tormenta difícil de manejar?

Van pasando los días y el gobierno libertario sigue sin agenda de impacto en la opinión pública. La victoria judicial por YPF era de patas cortas: evitar el descenso no es lo mismo que ganar un campeonato. Lo que viene en el Congreso por estos días no es muy conmovedor: ley de glaciares y pliegos de jueces. No todos los temas importantes son fáciles de vender en el mercado callejero.

Esto se ve agravado por la táctica de la espectacularidad. Tanto calificativo superlativo -“el mejor del mundo”, “la primera vez en la historia”, “el más grande”, etc.- termina por perder efecto. Por consiguiente, todo lo demás tiene sabor a poco. La excepcionalidad argumental debe ser reservada para ocasiones verdaderamente especiales. Si todos los días un marido llega a su casa con una botella de champagne y un ramo de rosas, al cuarto día la mujer se preguntará “¿qué estábamos festejando ahora?”. Como todo en la vida, un problema de timing.

¿Sandra Petovello echó a su jefe de gabinete por decisión propia inconsulta, o consultada? Porque si es la línea que bajó Karina, «Toto» (Luis Caputo) para va a tener que “cagar a patadas en el culo” a varios de sus funcionarios por haber tomado créditos del Banco Nación, que también son economistas como los que critican su política cambiaria. ¿Sandra lo dejó en off side a Toto? ¿Es un tiro por elevación de “el jefe”? Otro dolor de cabeza.

Adorni viaja y compra, algunos toman créditos en el vilipendiado banco del Estado, YPF congela precios porque es el “big brother” del mercado. El discreto encanto de ser casta. Lástima: Buñuel hubiese hecho una gran película.

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