Por Osvaldo Nemirovsci
𝘿𝙚 𝙖𝙦𝙪𝙚𝙡𝙡𝙤𝙨 𝙙𝙞𝙖𝙨 𝙙𝙚 𝙡𝙡𝙪𝙫𝙞𝙖 𝙮 𝙩𝙧𝙞𝙨𝙩𝙚𝙯𝙖, 𝙙𝙚 𝙨𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙣𝙤𝙨 𝙢𝙖𝙨 𝙫𝙪𝙡𝙣𝙚𝙧𝙖𝙗𝙡𝙚𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙣𝙪𝙣𝙘𝙖. 𝘿𝙚 𝙖𝙦𝙪𝙚𝙡𝙡𝙖𝙨 𝙙𝙤𝙨 𝙣𝙤𝙘𝙝𝙚𝙨 𝙮 𝙩𝙧𝙚𝙨 𝙙𝙞𝙖𝙨 𝙚𝙣 𝙦𝙪𝙚 𝙛𝙪𝙞𝙢𝙤𝙨 𝙖 𝙙𝙚𝙨𝙥𝙚𝙙𝙞𝙧 𝙖 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙤 𝙜𝙚𝙣𝙚𝙧𝙖𝙡 𝙮 𝙚𝙣 𝙫𝙚𝙧𝙙𝙖𝙙, 𝙙𝙚𝙨𝙥𝙚𝙙𝙞́𝙖𝙢𝙤𝙨 𝙪𝙣𝙖 𝙚́𝙥𝙤𝙘𝙖.
No estamos para repetir consignas viejas ni para prenderle velas a una foto en blanco y negro. A 52 años de tu partida, el verdadero homenaje no pasa por los discursos acartonados, sino por esa rebeldía que nos quedó grabada en el ADN. Y que hoy se percibe poco, pero existe. Fue el hombre que demostró que la dignidad no es un lujo, sino un derecho básico, y que la felicidad del pueblo se construye laburando codo a codo.
𝗗𝗲𝗷ó 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮 𝘁𝗮𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮 𝗾𝘂𝗲, 𝗺𝗮́𝘀 𝗮𝗹𝗹𝗮́ 𝗱𝗲 𝗰𝘂𝗮𝗹𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿 𝗱𝗲𝗯𝗮𝘁𝗲, 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼́ 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗽𝗮𝗶́𝘀. No lo recordamos desde la nostalgia bajonera, sino desde las ganas de seguir transformando el presente y mirando para adelante. (𝙔𝙖 𝙨𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙤 𝙚𝙨 𝙢𝙖𝙨 𝙛𝙖́𝙘𝙞𝙡 𝙙𝙚𝙘𝙞𝙧𝙡𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙥𝙤𝙣𝙚𝙧𝙡𝙤 𝙚𝙣 𝙥𝙧𝙖́𝙘𝙩𝙞𝙘𝙖 𝙚𝙣 𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙚𝙩𝙖𝙥𝙖 𝙖𝙣𝙤́𝙢𝙞𝙘𝙖, 𝙙𝙚𝙨𝙜𝙖𝙣𝙖𝙙𝙖 y 𝙨𝙪𝙛𝙧𝙞𝙙𝙖)
Su nombre sigue siendo sinónimo de empatía, de cosas compartidas, de derechos conquistados y de orgullo popular. La muerte no pudo borrar lo que sembró, porque cuando un líder cala tan hondo, se convierte en la identidad de su gente.
Siempre, será, su mejor legado ese fuego que nos mueve a no bajar nunca los brazos. Hoy apenas encendido, pero donde hay brasas, hay esperanza. ¡𝙂𝙧𝙖𝙘𝙞𝙖𝙨 𝙥𝙤𝙧 𝙚𝙣𝙨𝙚𝙣̃𝙖𝙧𝙣𝙤𝙨 𝙖 𝙥𝙞𝙨𝙖𝙧 𝙛𝙪𝙚𝙧𝙩𝙚, 𝙂𝙚𝙣𝙚𝙧𝙖𝙡!


0 comments on “A 52 años de la partida de Perón, el fin de una época”