La figura del poeta turco Nâzım Hikmet, nacido en 1902 en Estambul y muerto en 1963 en la entonces Unión Soviética – nos dice en la nota de presentación el desaparecido Centro Editor de América Latina -, merece ser conocida en Occidente no sólo a través de su obra, sino también a través de las peripecias de su vida, repartida entre el ejercicio de la literatura y la militancia política. Humanidad, en honor de un amigo, reproduce este sentido poema de la coleccion El gigante de ojos azules:
Camina
Levantada la frente,
Su amplia golilla roja al viento.
Avanza paso a paso,
Avanza rudamente,
Avanza
Ruge como el mar el viento.
Silba como el viento el mar.
Los faros en ambas direcciones pasan raudos
Como estrellas errantes.
Le llegan voces
Desde las más lejanas playas del corazón:
-¿A dónde te vas, hijo…?
No, mi amor, no te vayas…
Quédate, hermano…
Irte tú, que sostiene el hogar…
Vuelve atrás.
Pero él avanza paso a paso,
Avanza rudamente,
Avanza
El sigue su camino.
Silbando una canción de cólera y de muerte.
Sigue adelante
Y su pecho es la proa de un navío.
Avanza paso a paso,
Avanza rudamente.
Avanza.
Quién sabe…
Quién sabe…
Tal vez no vuelva nunca a hundir sus dedos
En los cabellos rubios
De la hermana que cose
Con la costura sobre las rodillas.
Y tal vez si de nuevo se sentara a su lado,
Viera con otros ojos
Los encantos
Del caminito verde que se tendía en el sol…
Pero él sigue adelante.
A grande trancos mide los caminos,
Balanceando sus brazos como pesadas anclas.
Su rudo pecho arqueado parece una armadura.
Ya dejó de escuchar
Esas palabras ácidas
Que caían gota a gota sobre su corazón,
Cuando al atardecer, en la mesa de siempre,
Sus amigos charlaban desviados y abatidos
El valor manifiesto en la mirada
Como acero desnudo,
El marcha, marcha contra el enemigo
Avanza paso a paso,
Avanza rudamente,
Avanza.


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