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Los humanos y el asesinato

¿Por qué las madres matan a sus hijos? ¿Por qué los hombres cometen femicidios?

Se necesita de la filosofía para reconstruir lo establecido y buscar la respuesta del por qué suceden las cosas. El objetivo de un filósofo no es sólo encontrar esa respuesta, sino todo el camino que conlleva esa búsqueda.

Joaquín Paganetti

Intercambiar ideas, nutrirse de los acontecimientos y sacar conclusiones que pueden ir cambiando con el paso del tiempo, debido a que no siempre pensamos igual. Hay días en los que nos podemos levantar sintiéndonos, quizá, un poco más peronistas que el día de ayer, o más nihilistas. Podemos estar más esperanzados de que nuestro gobierno va a hacer las cosas bien, o no. Podemos el día de mañana pensar y apoyar todo lo contrario a las convicciones que teníamos en nuestra juventud. Lo mismo sucede en la filosofía, a veces podemos estar más afines de una teoría o pensamiento hasta encontrar otra que nos atraiga más. Todo esto sin hablar de los intereses que a veces tienen los políticos, los cuales cambian de discurso no por afinidades, sino que por oportunismo.

¿Cómo podemos actuar nosotros, como seres pensantes, ante esta problemática que hoy tenemos en nuestra cultura de asesinar a otros frente a situaciones de malestar emocional o locura sentimental? Personalmente me gusta imaginarme una imagen antes de hacer filosofía. En una hoja, veo la palabra “mundo” arriba de todo. Debajo, se ubica una línea que se llama “poder” y posteriormente se encuentran los “seres” del mundo, de la vida. Hasta el momento conocemos al ser vivo y al ser humano, que éste último implica lo primero, pero con adicionales como la posibilidad de pensar y sentir. Teniendo esto en mente, yo ya me puedo sentir un poco más ubicado, dentro de lo extenso que es pensar en la vida y en las acciones humanas. Ahora, ¿existe alguna razón válida para que una madre mate a su hijo? Desde ya, claramente no. Pero ¿por qué lo hace?

Hay muchos factores que pueden hacer de la vida de una persona algo positivo o negativo para la sociedad. Hoy debemos demostrar como humanos pertenecientes a este sistema capitalista que, a pesar de sus falencias, sigue existiendo y “funcionando”. Le agrego las comillas a esta palabra ya que funciona para los empresarios y la gente que realmente está bien acomodada, no para las personas que tienen que sobrevivir en las calles de su ciudad. Como seres, debemos abastecer necesidades como la alimentación, el refugio y la sociabilización, aunque me gustaría en otra nota poner en juego esto último. Al ser humanos, tenemos todo un estado emocional que va cambiando debido a diversos factores y momentos. Los momentos hacen a la vida, la cual puede ser en algunos momentos más feliz o ingrata.

Hace poco se conoció el caso de una madre que mató a su hija de dos años e hirió a otros dos de sus hijos. ¿Por qué es que pasan estas cosas? ¿Es algo que le sucede solo a las mujeres? La médica psiquiátrica Graciela Peyru dice que una madre sola, aislada, sin vínculos sociales y en una situación social y económica vulnerable, acumula que la llevan a cometer semejante acción. El periodista de C5N que le hacía el reportaje comentaba que hoy la mitad de los chicos en la Argentina viven en la pobreza, señalándolo como otra problemática social. La experta insiste que se necesita reforzar la salud y crear programas que brinden ayuda para la salud mental.

El asesinato es el extremo donde llegan las personas ante la desesperación, la locura, la melancolía, la incapacidad y la sobre exigencia. Generalmente las madres que hacen estos actos piensan que el mundo es terrible y se perturban con drogas perjudicables para su razonamiento que no debe ser intervenido por éstas cuando se quiere criar a un niño o niña. Ante repetidos patrones de descuido, maltrato o violencia, sin duda se está cerca de esta situación límite. El periodista indica que la violencia es una condición humana. Lamentablemente es cierto y aquí podemos instalar otra pregunta extremadamente filosófica: ¿Por qué existe el mal, la agresión, el odio? ¿Será para causar un equilibrio entre el bien y el mal? ¿Qué se puede hacer cuando se llega al extremo? Graciela indica que debemos repensar a la sociedad, que tenemos patrones culturales de violencia y hay una epidemia de la misma que afecta principalmente a las mujeres. El maltrato a éstas es permanente.

Los hombres que comenten femicidios también son un punto de análisis. ¿Qué modelo de mujer habrán tenido en su infancia? ¿Eso realmente importa? Yo creo que no, porque en éste siglo XXI, ante la invasión de canciones y discursos repugnantes sobre las mujeres en las que se las califica de “putas”, “insensibles”, “traicioneras” y demás, se las degrada constantemente y se las visualiza como un objeto. Sin embargo, también podemos ver que la lucha de las mujeres está en pie más que nunca y éstas se movilizan en marchas, convocatorias, actos. Realmente hay una visualización que antes no se existía ni por asomo.

La situación está en un punto límite. Seguimos leyendo sobre mujeres muertas a causa de problemas con sus parejas, o niños asesinados porque la madre se encuentra acorralada, quizá porqué el padre del niño los abandonó, los dejó solos y ésta no tiene

nadie en que apoyarse. Es algo que continúa. Como un cuento sin fin que no se terminará si no se encuentra justicia.