Cultura

Mugica, una luz para los pobres

Hace 43 años, a los 43 años, después de celebrar misa, en la Iglesia San Francisco Solano, en Villa Luro, caía asesinado bajo las balas de la «Triple A», el sacerdote tercermundista Carlos Mugica. Lo recordamos en este día transcribiendo uno de sus testamentos espirituales, leído en la 43a. edición de la Feria del Libro, ante el asombro del gran teólogo brasileño Leonardo Boff.

Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver a que los chicos parezcan tener 8 años, y tengan 13.

Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos, no.

Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de aguas servidas, de las que me puedo ir. Ellos, no.

Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme que ellos no pueden y no podrán hacerlo.

Señor, yo puedo hacer huelga de hambre, y ellos no, porque nadie puede hacer huelga de hambre con su propia hambre.

Señor, perdóname por decirles ´no solo de pan vive el hombre´, y no luchar con todo para que rescaten su pan.

Señor, quiero quererlos por ellos, y no por mí.

Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos.

Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz.