Análisis Política

Alberto y Cristina, en el conurbano, camino a un gobierno de “transición”

Iba ser un acto simbólico chico y cobró gran volumen. El kirchnerismo impulsa a Kicillof en la provincia de Buenos Aires.

A una prueba de poder y calor humano, se someterán hoy los candidatos de Unidad Ciudadana-Partido Justicialista, Alberto Fernández y Cristina Kirchner, en la localidad bonaerense de Merlo.

El motivo es la habilitación del Parque Néstor Kirchner, a 16 años de su asunción como Presidente y a 209 años de la Revolución Mayo.

Pero, en la difícil coyuntura política y social, será una puesta en escena multitudinaria, en la provincia de Buenos Aires, clave por su caudal electoral para los comicios que definirán al Poder Ejecutivo del período 2019-2023.

Poco a poco, el acto fue cobrando envergadura. De hecho, se preparan a concurrir intendentes y caravanas de gente de toda la provincia, que están expectantes con alguna otra jugada sorprendente. Por caso, la proclamación de una fórmula en el territorio que administra María Eugenia Vidal, de Cambiemos.

Según lo dejaron trascender distintas fuentes a Humanidad, los nominados podrían ser el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, quien acaba de regresar de Estados Unidos y la jefa comunal Verónica Magario, de La Matanza, un distrito con más población que varios Estados federales de la Argentina.

Tras regresar de Estados Unidos, Axel Kicillof, asumiría la batalla en la provincia.

Organizadores del festejo popular señalaron a Humanidad que el repliegue de Cristina es “estratégico”. No hay temor por el resultado en las urnas, pero sí sumo esmero por hacer un buen gobierno después del 11 de diciembre, apelando a las dotes negociadoras (para lo que hay que moderar, ceder y acordar) de Alberto Fernández.

El ex jefe de gabinete, se fue dando un ruidoso portazo del gobierno de Cristina, en 2008 y fue muy crítico durante muchos años, hasta que recompuso y aceptó al convite para encarar una etapa “de transición” más amigable y tratando de cerrar heridas enquistadas en la sociedad.

Cristina seguirá “influyendo”, como lo dijo hace más de un año la senadora Silvina García Larraburu a este periodista. En este hipotético caso, desde el sitial que ocupa hoy Gabriela Michetti. Silvina, distanciada del vituperado Miguel Pichetto, esperaba que Alberto estuviese presente en un acto en Bariloche, el próximo jueves. No podrá ser. Una reyerta local con el intendente de Roca y frustrado candidato a gobernador de Río Negro, hizo estallar el acercamiento. No será fácil construir en algunos terrenos minados.

Por supuesto, que Cristina delegará en otro (hay que prestar atención aquí) el papel papel de dirigir las sesiones en la Cámara alta. Se convertirá “en la voz de los que no tienen voz”, según señaló con picardía uno de sus fieles escuderos.

Lo que más disfrutan los kirchneristas duros, es que el gobierno y otros sectores, esperaban a Cristina para “disputar un partido de fútbol y ella se apareció vestida y dispuesta a practicar rugby con reglas claras”. Los desorientó.

Cariño entre Larraburu y Cristina, pero no habrá acto en Bariloche por una riña rionegrina

Desmerecen a los protagonistas principales de Alternativa Federal, comentando que “no tienen votos”. Le reconocen estatura a Juan Schiaretti y Sergio Massa, pero a éste no le tienen confianza por ser “demasiado pícaro” y pedigüeño. Algo que Macri puso con otras palabras.

Cristina no está dispuesta a ceder bancas de senadores, sí de diputados. Exhorta a sus contrincantes, entre los que ubica a Roberto Lavagna, a que “hagan política y no franela”.

Algo temen los kirchneristas, como lo verbalizó en programas televisivos el dirigente social Juan Grabois: ante la escasez de la derecha de una oferta electoral atractiva, la posibilidad de que se implemente “un golpe blando” a través de una Asamblea Legislativa, con el impulso de Eduardo Duhalde. Clave serían algunos gobernadores, como Schiaretti y Juan Manuel Urtubey. Justamente dos de los que estuvieron esta semana departiendo amablemente con Macri, mientras estallaba Alternativa Federal.

“Hay un fragote dando vueltas. Somos los más interesados en que haya elecciones, ahora que Cristina demostró que no se baja y que mantiene y acrecienta su caudal de adherentes, con Alberto al frente”, se subrayó.

Hasta detectaron problemas en el Ejecutivo, expuestos públicamente por diferentes dirigentes de Cambiemos. Gabriela Michetti, quien pensaba ir por la reelección detrás de Macri, habría decidido correrse y postularse para senadora por la capital federal.

Los peronistas saben que no todas son razones. Hay mucho de emoción y afecto en el comportamiento de las franjas humildes y medias, que no se percibe hacia Macri. Están más que anoticiados sobre “la universalidad del odio hacia Cristina” que existe en una amplio espectro de la comunidad y que fomentan asesores como Jaime Durán Barba.

Eso, no lo niegan, es algo que los inquieta. Cristina, afectada por el estado de salud de Florencia, es consciente del comportamiento de los bueyes con los que ara. A Jorge Taiana, quien se fue ofendido con ella pero guardó un respetuoso silencio, le tiene reservado un lugar destacado si el bastón de mando cambia de manos en diciembre.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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