Análisis Política

No se va, la grieta no se va

Campana de largada. La carrera presidencial empezará cuando los competidores se recompongan de las heridas.

La historia vuelve a repetirse. Podría tratarse de la letra de tango “Por la vuelta”, de Enrique Cadícamo, o el maleficio del Día de la Marmota, una película de culto de ciencia ficción, donde todo se reitera cada 24 horas, a la espera de la llegada de un cambio y arranque satisfactorios.

Cerraron las listas, con conflictos, empujones, avaricia, mal heridos, sin PJ y UCR – fantasmas de lo que eran – y con ausencia de proyectos dignos de confrontar, más que la generalización entre un capitalismo moderno contra un chavismo autoritario. Lo que parece hueco y distante, al observar que los que pregonan por derecha y centro, pueden terminar anclados en la izquierda. Y viceversa.

Se comieron sapos y culebras de los dos lados. Si hay algo cierto es que “no se va, la grieta no se va”. Se mantiene en pie (por influjo de los Duhalde) un candidato moderado, Roberto Lavagna – creador del apotegma “el consenso soy yo” -, quien vaciado de estructura, a merced de los tiburones peronistas, kirchneristas, oportunistas, etc, hasta logró integrar a la progresista, y también vacua Margarita Stolbizer, con uno de los tantos sindicalistas corruptos (al decir del presidente Macri, solo cuando se enoja), el gastronómico Luis Barrionuevo.

El canchero y provocador ultraliberal José Luis Espert, al que vitoreaban 1500 personas en la Feria del Libro, tendrá que dar batalla para poder ser candidato. No fue el kirchnerismo, sino el macrismo, con su “viejo y nuevo artífice que no gana una sola elección, pero opera mejor el que el candidato a Presidente del Frente de Todos”, Miguel Ángel Pichetto, el que le cooptó, a cambio de una diputación, al partido UNIR, de Alberto Asseff. A llorar, a la Iglesia. O a la jueza María Servini de Cubía.

Humanidad, no va sumergirse, como el “mago Houdini” Martín Lousteau, en el fondo del Océano, para luego salir a la superficie y preguntar: “¿grieta, qué es la grieta? Y asirse a un puesto de senador nacional concedido por Horacio Rodríguez Larreta, un super criticado y protegido por periodistas influyentes mediante “sobres” (Dario Lopérfido dixit). Solo consignará un puñado de hechos desconcertantes:

Espert, sin piernas; Lavagna, sin consenso

1) La pobreza va en aumento, crecen los índices de desocupación, no hay lluvia de inversiones, mucha gente duerme en la calle, pero las PASO (donde prácticamente no compite nadie, sino que es una gran encuesta que viene a reemplazar a las pagas y truchas), costará algo así como 4500 millones de pesos.

2) Los dirigentes, en general, se debaten entre el Dios y el Diablo. Mienten y apelan al miedo y al desencanto. Para ello, incentivan las emociones, no el cerebro, como propone sin ser escuchado el neurólogo Facundo Manes.

3) “Nos embroman giles sin tropa”. Se escuchó lamentar a un militante porteño que  después de muchas horas de trabajo, constató que en Capital Federal les pusieron una fórmula extrapartidaria Matías Lammens y Gisella Marziotta (ésta en duda).

4) A Sergio Massa se lo acepta en el kirchnerismo, porque creen que eso “les asegura ganar en primera vuelta”. Pero no hay tolerancia mutua. La coalición está renga antes de nacer. En contrapartida, Macri incorpora a Pichetto como vice, después de haberlo despreciado en 2015, porque ahora lo considera un “estadista”, que le garantiza (por ahora, gobernabilidad Lo que no es poco. Y, digámoslo con todas las letras, divide al peronismo. Y dividir es reinar, enseñó Maquiavelo.

5) ¿El orden de los factores no altera el producto? Alberto va de vice, pero para el kirchnerismo, la que manda y es garantía de un modelo de centro izquierda es la vice Cristina. Las grandes grupos económicos, ya se saben de que lado están, pero igual le meten alguna ficha a Alberto F., el conciliador. Todo puede pasar en el Día de la Marmota.

6) Si el kirchnerismo gana en octubre, el 28 de ese mes, “nadie le atiende más el teléfono a Pichetto”, comentó a este sitio un pesado peronista que prácticamente quedó fuera de las listas y está muy irritaado. Es muy cercano al papa Francisco.

7) Si todo es blanco o negro, los grises tienden a desaparecer. Esto es, los matices, que los hay muchos, plurales y de gran riqueza.

8) Hay un desaparecido en democracia y nadie se preocupa por él. Es Daniel Scioli. En realidad, todos saben donde está, pero nadie quiere ir a buscarlo. En 2015, casi arañó el 49 por ciento de los votos y en el debate con Macri, le hizo reproches que después se concretaron como acertados.

Alberto F y Máximo, con todos los “baroncitos”

9) ¿Por qué se vota en realidad: la economía, la corrupción, las obras, las presiones a los jueces (que son intocables porque tienen un status superior a los mortales comunes), instituciones transparentes? Todo muy oscuro.

10) Cristina sigue manteniendo la centralidad de la oposición. Por ella se enfrentarán en una interna el gobernador chaqueño Domingo Peppo y su ex jefe de gabinete, Jorge Capitanich. Por ella, La Cámpora tendrá gran influencia en la provincia de Buenos Aires, pese a la resistencia de algunos intendentes, arrastrados sus postulantes, nada más ni nada menos, que por Massa. En el interior también hay sortijas de premios para los kirchneristas. Por el lado del minimizado Lavagna, la ex massista Graciela Camaño (¿ex?) va de primera candidata a diputada nacional, pasando por encima de Stolbizer, a la que los radicales oficiales y disidentes repudian, aunque ellos también giren como un trompo.

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