Argentina Política

Volver o no volver, esa es la cuestión

El porcentual de votantes y la diferencia entre las dos fuerzas principales, marcaran el estado de ánimo de los argentinos y los mercados.

“Mientras menos pobres se movilicen el domingo, más posibilidades hay de que no vuelvan”, dijo en reunión de amigos un alto directivo de la Bolsa de Comercio, mirando atentamente una planilla que registró que en las PASO de 2015, fue a votar el 75 por ciento de los empadronados. Eso, obviamente, del lado del macrismo, que apoya sin tapujos a las boletas de Juntos por el Cambio.

En la otra ciudadela, la del Frente de Todos, de Alberto Fernández y Cristina, quienen pretenden “volver mejorados”, se descree (pero no lo proclaman a los 4 vientos) que la diferencia del domingo sea chica a favor de F-F. Arriesgan, audaces, un número cercano a los dos dígitos.

Más lógico es dudar de los que ya tienen definida una posición. Y más saludable, aun, esperar conocer, con el ojo avizor y democráticamente, los resultados que, con cuentagotas, irán apareciendo entre la medianoche del domingo y la madrugada del lunes 12.

“El miedo al regreso del kirchnerismo da oxígeno a Mauricio Macri”, tituló el diario El País de España. Le otorgó, así, la razón, al asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba, quien con desparpajo admitió que se elegirá “entre el menos malo o peor”.

Algunos observan una pelea entre peronistas, ya que por más que se rechacen entre sí, los hay en los dos rincones con mayores posibilidades y en la tercero que quedó rezgado, con uno de los fogoneros de la resurrección económica tras la crisis de 2001, Roberto Lavagna, y el gobernador justicialista de Salta, Juan Manuel Urtubey.

Una cosa fueron las elecciones provinciales, donde se buscó preservar el territorio y por abrumadora mayoría ganaron los oficialismos. Otra, la nacional. 14 gobernadores del PJ apoyan al binomio F-F y 5 a Macri-Pichetto. Algunos mandatarios hacen equilibrio con “boleta corta”, entre ellos el “potente”, aunque “no macho alfa”, Juan Schiaretti, discípulo del fallecido José Manuel De la Sota, en la “autónoma” Córdoba.

A priori, Horacio Rodríguez Larreta, parece imbatible en la capital federal. En Córdoba, donde Fernández tozudamente trató de convencer de que ya no se practicará un kirchnerismo obtuso y vengativo, Macri quiere hacer valer su postura de centro derecha, haciendo “muy buenas migas”, con Schiaretti. Esta vez, tiene la resistencia de peronistas decepcionados con el modelo económico, entre ellos el senador Carlos Caserio (reemplazante de Pichetto), titular del bloque federal.

Según Pichetto (al que sus ex compañeros, sin que él se ruborice, lo nombraron “comandante de la Armada Brancaleone”), el peronismo que comulga con lo K, puede sacar entre 24 y 25 por ciento en Córdoba.

Lo contradice el propio Alberto F., quien aspira que ese porcentual trepe a cerca del 30 por ciento, apoyado en una campaña juvenil de captación a través del diálogo y de “pinchar globos amarillos”.

Las PASO serán la primera encuesta seria. Habrá que aguardar como responden los mercados el lunes, aunque desde la Rosada ya se dieron instrucciones al Banco Central, para mantener domado al dólar.

“No nos suelten la mano”, repiten al unísono Macri y la “leona” Vidal

La confianza en el Frente de Todos se basa a que en el 2015 se perdió por poco más de dos puntos, “con el ancla de (Daniel) Scioli”. Además, se sostiene que el peronismo “no está tan fracturado” como pretendían Marcos Peña y Durán Barba. Además, claro, del fervor por Cristina y el canto de “se siente, se siente, Fernández Presidente”. Lo que es replicado, utilizando el nombre Mauricio, del lado del macrismo, más “sí, se puede, se puede”.

Un estigma que marcó la gestión K es la corrupción, que ya no se defiende en los casos palmarios, pero se rechaza cualquier responsabilidad en ellos de Cristina. Es uno de los réditos de los que usufructúa Axel Kicillof, quien va por la proeza de administrar el principal territorio del país, hoy en manos de la valiosa “leona” María Eugenia Vidal. “Nadie lo acusa de haberse afanado un mango”, se ufanan desde el cristinismo.

Los peronistas son pragmáticos. Lo demuestran a su modo Pichetto y su archienemigo, el ex secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, postulante a senador por Neuquén.

Están dispuestos a ir “a renegociar con el FMI y los norteamericanos. Ellos apoyan a Macri y no lo ocultan, pero llegado el caso se sentarán a conversar con nosotros”, dijo un colaborador de Alberto.

Como ya informó Humanidad, el ex jefe de gabinete retomó el diálogo hace unos días con los máximos directivos del diario Clarín (no estuvo presente Héctor Magnetto), para tratar de clausurar la guerra mediática, si las cifras le sonríen. Por ahora, es un esbozo, como las PASO.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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