Afirmar que este sábado, desde Barrancas de Belgrano (dónde cosechó 59 por ciento de los votos en las PASO), Mauricio Macri y sus seguidores ganarán la calle, puede sonar a exagerado. Lo cierto, en la cuenta regresiva al 27 de octubre, es que perdido por perdido (El Frente de Todos de F-F le sacó casi 17 puntos en todo el país a Juntos por el Cambio), el PRO saldrá a jugar la heroica. Más movido por sus adherentes y anti kirchneristas que por algunos funcionarios que opinan dentro: la suerte está echada y hay que prepararse para el post macrismo en la oposición, quizá con Horacio Rodríguez Larreta, como bastión dialoguista con Alberto Fernández, tras el derrumbe de la economía y la reticencia del FMI que se traduce en esperar y ver al cabo del próximo mes.
En Olivos (todavía no se entiende por qué “Lilita” Carrió dijo que los van a “sacar muertos” de allí), ya planificaron anuncios aliviadores. Además de visitas a ciudades para encuentros “horizontales que traten de recuperar la mística” y discutir el futuro, confrontando el modelo actual con el peronista de Alberto y Cristina. Entre los organizadores, se cuentan entre otros Marcos Peña, Guillermo Dietrich, Rogelio Frigerio, Hernán Lombardi, Gerardo Morales y Francisco Quintana, a los que se sumó incitando a la pelea, el candidato a vice y ex jefe del bloque de senador del FpV, Miguel Pichetto.
Según la información recogida por Humanidad, en el hipotético caso de perder, Macri, daría un paso al costado, dejando una construcción en manos de los más taquilleros, que en apariencia son Larreta, como se dijo, y María Eugenia Vidal, con prácticamente nulas posibilidades de retener la provincia de Buenos Aires ante Axel Kicillof. El radicalismo, seguramente implosionará. Habrá que observar que camino toman las diferentes fracciones, gobernadores e intendentes diseminados por todo el país. Elisa Carrió es un caso aparte. De Pichetto, mejor ni especular, aunque Sergio Massa,su ex compañearo de Alternativa Federal, le tiró una soga…no se sabe con qué propósito.

Será apasionante presenciar las inéditas caravanas macristas, con miles de simpatizantes – informó un funcionario – que se anotaron para fiscalizar y predicar las mejoras institucionales que se hicieron en estos cuatro años, más las obras públicas, que incluyen agua potable y gas en territorios olvidados, como en Chaco, donde el peronismo arrasó.
Ya no se insistirá en presente versus pasado. Se hará un mea culpa en las plazas públicas y se lanzarán propuestas concretas para las pequeñas empresas ahogadas. “Escuchamos y sufrimos en carne propia el voto castigo, pero debemos encontrar un equilibrio de poderes y tratar de forzar el balotaje”, comentaron los más optimistas, cercanos a Peña.
La economía dejará de ser un tema tabú y eso se verá en los debates del 13 y 20 de octubre. Corrida Cristina Kirchner a un segundo lugar (aunque algunos le asignan el centralismo), en el macrismo se tomó nota que en el seno del FdT hay contradicciones y la firme intención de potenciar “el albertismo”, como una suerte de superación de “la grieta” que enfrenta a los argentinos.
“Todo es vertiginoso. Hay muchas etiquetas sin pegamento. Confiar está bien. Desconfiar es un reaseguro”, declaró un consultor de Isonomía, dando a entender la cautela del establishment nacional e internacional.
“Le pedimos a la sociedad un esfuerzo mayor al que podía afrontar y subestimamos los problemas”, admitió Quintana. La intención es poder hablar con la gente sobre como se visualiza el mañana y no focalizar tanto en pegarle de frente a la fórmula peronista, pese a que no se podrán contener los dichos de “Lilita” y Pichetto.
Quintana hizo un paralelismo con 2015, cuando Daniel Scioli se impuso en las PASO, pero luego perdió las generales. Claro, la personalidad del ex motonauta no es igual a la de Fernández, quien tiene detrás al peronismo unido, incluyendo al díscolo, astuto y aceitoso Sergio Massa. Las circunstancias sociales, políticas y económicas, tampoco.
Sea como sea, se viene una etapa distinta, donde el diálogo, la unidad y el acuerdo social serán indispensables para enfrentar con algún éxito la deuda externa, aumentar la productividad y sacar a tanta personas que se encuentran en la marginalidad, desprovistas de las mínimas condiciones de vida. Sin sobreestimar, hay una fuerte presencia del papa Francisco en este sentido. Y se nota en la prédica en ascenso de los curas villeros, encabezados por el obispo Gustavo Carrara.
Si sucumbe, a Macri también le costará mantener la ciudadela que lo catapultó a la política, el popular club Boca Juniors. Ese tema, al lado del flagelo que se cierne sobre la Nación, queda empequeñecido. Por lo menos, este sábado, Macri se dará el gusto de patear un penal, como local, contra un arquero parecido a Clemente, personaje amado del inolvidable Caloi.


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