¿Habrá contradicciones en el Frente de Todos, si es qué accede al gobierno? Por supuesto. Es un bloque heterogéneo, conformado a instancias de Cristina Kirchner, desde Unidad Ciudadana, a todo el peronismo, el progresismo, movimientos sociales, trabajadores y empresarios. Lo explicó ella misma, después de embestir contra el neoliberalismo y los medios que la transformaron en “malvada” y “bruja”, y de exonerar a medias a Mauricio Macri, al decir que no todo lo que pasa es culpa de “su impericia e incapacidad”. Contó por qué que invitó a sus críticos, primero a Alberto Fernández, candidato a presidente, quien a su vez convocó e integró a otros objetores del kirchnerismo tal como se lo conoció hasta 2015, entre ellos Sergio Massa, intendentes y gobernadores refractarios a la ex mandataria y Florencio Randazzo, aunque éste está en veremos.
“Obviamente, hay miradas distintas. El primer objetivo es desplazar a Macri. Si bien hay diferencias de enfoques entre Alberto y Cristina, los sectores concentrados de la economía, están tratando de meter una gran cuña, para volver a un capitalismo salvaje y antiindustrialista al que no estamos dispuestos”, le dijo a Humanidad alguien del riñón del FdT. El vocero no desdeñó las atribuciones Ejecutivas que tendrá Alberto, ni menos las dotes de “jefa”, de Cristina, quien mañana viajará sorpresivamente, por sexta vez en el año, a Cuba, para asistir a su hija Florencia. Las presentaciones en Salta y Quilmes, de “Sinceramente” se suspendieron, ya que su regreso está previsto para el 8 de octubre.
Analistas de los principales diarios y canales de televisión, conjeturaron que fue tan aplastante la diferencia en las PASO sobre la fórmula Macri-Pichetto, que internamente en el peronismo hubo un afloje, con posicionamientos audaces fuera de tiempo ¿Por qué? Porqué se estrellan con la fuerte personalidad de Cristina y el fervor que despierta en los sectores marginales, bajos, medios bajos y de clase media. Los que demostraron dónde está la mayoría hoy en unas elecciones que para algunos «no existieron».
Punto final contra el endeudamiento, control de tarifas a empresas eléctricas que ganaron fortunas, como Edenor y Edesur, dardos filosos al pacto entre Christine Lagarde, del FMI y el ya renunciado Nicolás. Dujovne, fueron algunos de los objetivos que expuso Cristina en La Matanza. Esto, según La Nación, más la mirada sobre «los que se la llevaron con pala», se daría de bruces con algunas promesas de Alberto a fondos de inversión y banqueros extranjeros, donde habría hablado de la renegociación del préstamo del FMI en condiciones más laxas, sin tanta injerencia cristinista y/o camporista.
Alberto se presenta como un dialoguista y conciliador de centro (de hecho ya está hablando con el radical Ricardo Alfonsín, quien le anticipó que acudirá a su llamado a pactar) y aboga por un peronismo superador, con valores republicanos y no autoritarios, que pregonaba Massa en Alternativa Federal.

Humanidad, en algún momento, recogiendo datos de fuentes massistas, insinuó “un renunciamiento histórico” de Cristina, basado en la preocupación por el estado de salud de su hija Florencia. Ella «es una abuela muy presente e intensa», más desde la ausencia de Néstor Kirchner.
La población puede comparar libremente, los 12 años de kirchnerismo y los 4 de macrismo. Y decidir en las urnas, en consecuencia. Macri, reflota con nuevas maneras el #SíSePuede, pide “más tiempo”, y asegura “ser parte de la solución”.
“No maquillamos la realidad. La ponemos sobre la mesa”, dijo ante el espanto de varios funcionarios y legisladores, como son los casos de Daniel Lipovetzky, muy cercano a Fernández, y del gobernador y presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, quien se juega mucho el domingo en Mendoza. Hasta «Lilita» Carrió, denunció que algunos ministros no trabajan para el triunfo.
El sábado pasado, en La Matanza, Cristina despotricó contra los que la presentan como ambiciosa en búsqueda del poder total. Recordó crónicas anteriores al 18 de mayo que la exaltaban esas características, y no como alguien “dispuesta a probar y dar para construir un país y una historia diferente”.

Con un tono de voz caricaturesco, citó: “decían, si no es elllla, Cristina, no es nadie…elllla nunca va a hacer tal cosa (el renunciamiento, parcial en este caso). “Hasta me dijeron en una sesión: quédese tranquila que va a ser candidata a Presidente»(se refirió a expresiones de Miguel Pichetto en un debate en el Senado).
“Después de todo lo que hemos vivido, pensaban que todo se agotaba en que yo quería ser candidata a Presidente…que chiquita hubiese sido Cristina, que chiquita – reflexionó – si solo hubiese querido eso”.
El centralismo de Cristina, empero, está fuera de discusión. Cómo se abordará la futura gestión F-F, si pasa la prueba del 27 de octubre, es algo que formará parte de la Argentina “difícil y compleja” que viene después.


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