Análisis Política

Mentiras, son todas mentiras…

La inercia electoral se sacudió por la polémica, ¿estéril?, entre Alberto Fernández y Patricia Bullrich. El domingo el primer debate presidencial.

¿Si nada extraordinario ocurre en la Argentina, será por qué es un país extraordinario? ¿Dónde lo raro y sofisticado, es normal? ¿Y lo normal sinónimo de extraordinario? Son evaluaciones simplistas de los periodistas que, como las formulan los onerosos encuestadores que examinan la complejidad de la conducta nacional, aciertan poco y nada. Quien esto escribe ha transitado decenas de redacciones, constatando el yerro de los más inteligentes y agudos analistas, interesados en hacer prevalecer sus ideas subjetivas por sobre los hechos objetivos.

A 16 días de las elecciones y con dos debates presidenciales en el medio, hay una inercia, donde el Presidente Macri, y unos pocos de sus seguidores, procuran estampar “una nueva mística”, que recoge adhesiones multitudinarias, principalmente de la clase media y media alta, en lugares seleccionados con extrema puntillosidad.

Mauricio es futbolero y va por la hazaña, igual que “el burrero” que dice que su caballo no puede perder, que alcanzará al que le lleva 15 cuerpos, y le ganará en el disco, pese a que falta poco. Son situaciones incomparables que, no obstante, prenden en el inconsciente popular.

En el “Sí, se puede”, en Salta, Macri invocó al caudillo Güemes

Final de campaña. Faz agonal, de lucha por alcanzar el poder. En el caso de Macri de retenerlo; en el de Alberto F. y Cristina Kirchner, sus contrincantes (¿adversarios o enemigos?, pregunta para la ciudadanía), por lograr el eterno retorno del que hablaba Nietzche.

Surgen divertimentos. Uno, el proyecto de la ley, impulsado por Patricia Bullrich y aceptada pro Macri que siempre va por “la verdad”, pretende castigar a cualquiera que le mienta a la justicia. ¿Habría que convertir el territorio en una cárcel, con magistrados oriundos de otra Nación con parámetros altos de honestidad? Timbre para la Corte, que seguramente no será escuchado en estas circunstancias: el presidente del Tribunal, Carlos Rosenkrantz, es jaqueado por su antecesor Ricardo Lorenzetti. Los constitucionalistas, podrán enfrascarse en los medios en discusiones interminables e inconducentes. En un momento (se ve, se siente), a tono con el cambio de los vientos políticos, se hace añicos la doctrina (Martín) Irurzun, sobre prisiones preventivas.

Sorprende que en el mismo diario donde se exalta como noticia principal “la ley de la mentira” (objetada y finalmente aceptada por el ministro del área Germán Garavano), uno de sus principales comentaristas afirmó que “el sistema de poder ya adelantó sus relojes sin creer en milagros macristas”.

Humanidad ha venido reflejando dos posturas del peronismo, seguidas por atención en Washington: cómo pararse ante el régimen venezolano y relacionarse dignamente con Donald Trump, inclinado por Macri y Jair Bolsonaro. De eso dependerá la ayuda que llegue o no desde el FMI. Hay una realidad incontrastable: se piden millones de dólares afuera, donde por lo general los argentinos ricos los llevan para esconderlos. No haya inversiones genuinos.

En dos ocasiones, Estados Unidos privilegió a la Argentina. La primera, la de las “relaciones carnales” con Carlos Menem, terminó pésimo. No parece que ahora vaya a mejorar. Hoy son públicos los contactos en la sede norteamericana, con economistas de Fernández, y Sergio Massa. El candidato a diputado le da preponderancia presidencial a Alberto, ruega que le tomen la mano y apuesten al crecimiento. Con más tiempo y alguna quita, la Argentina saldará sus compromisos, aseguró.

Trump siempre se muestra riguroso. Y en este caso, como lo hizo saber el embajador en Buenos Aires, Edward Prado, saltarán algunos fusibles en el FMI a raíz del fracaso del préstamo histórico. Para volver a meter la mano en el bolsillo, el Republicano demandará una postura más enérgica ante las violaciones de derechos humanos del presidente Nicolás Maduro. Ahí hay una discrepancia seria.

Larreta recargado: “Cuando prometo, cumplo”

“Cuando prometo algo, lo cumplo”, dijo en el debate entre candidatos a jefe de gobierno porteños, el actual titular, Horacio Rodríguez Larreta. No deja de poner el cuerpo a la homérica campaña de Mauricio, pero, pragmático, está pensando en el post macrismo. Abraza, mejorado un apotegma peronista: mejor es decir y hacer.

Es evidente la frialdad entre María Eugenia Vidal y Macri. Alfredo Cornejo, el gobernador radical de Mendoza, reveló que el enojó se originó cuando a instancias de Marcos Peña, no se le permitió desdoblar la elección en la provincia de Buenos Aires.

Mariú ya piensa en presidir el PRO en la provincia de Buenos Aires y acompañar a Larreta, un gestor incansable, como lo reconoció el rebelde líder de la economía popular, Juan Grabois. Horacio advirtió que serán selectivas las incorporaciones en su distrito.

Dos Gustavo´s se aprestan a volver a los primeros planos. Ferrari, actual ministro de Justicia bonaerense (estuvo cerca de Daniel Scioli y Francisco De Narváez), junto con Rodríguez Larreta, en su etapa más política (todo lo es), que le hará derivar la parte administrativa en uno de sus colaboradores de mayor confianza, Felipe Miguel. Anoten ese nombre.

El otro es Béliz, expurgado en el primer gobierno de Néstor Kirchner en 2004, cuando reveló la identidad de un feroz agente de inteligencia. Alberto lo convocó y él aceptó para dar una pátina de transparencia a un próximo gobierno del Frente de Todos. “Es el mejor”, le dijo Alberto Váldes a Humanidad. A Béliz, que convocaba a a un público juvenil, le tocará la difícil misión de erradicar la corrupción, una mancha que viene tapando a los tigres gobernantes.

¿Nacerá el albertismo? Tendrá que tener mucho cuidado y armonizar entre los suyos, los kirchneristas que endiosan a Cristina, los massistas que intentarán proyectar a su jefe, gobernadores, intendentes, empresarios y sindicalistas.

El domingo, el primer debate de candidatos presidenciales.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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