Argentina Política

Se viene la cumbre entre Alberto y Cristina

Los integrantes de la fórmula del Frente de Todos, deberán explicitar el programa económico, y develar los nombres de los ministros y las autoridades del Congreso.

Esta semana, el presidente electo Alberto Fernández, y su vice, la líder Cristina Kirchner, deberán hacer ajustes para lograr la marcha armoniosa de la gestión que iniciarán el próximo 10 de diciembre. Son lógicas las presiones interesadas de los sectores que integran la coalición que cumplió su objetivo primordial: derrotar a Mauricio Macri y al neoliberalismo en las elecciones del 27 de octubre. Los “acuerdos fundamentales y el programa están”, dijo hace unos meses el electo senador camporista Mariano Recalde a Humanidad. Restan implementar “temas secundarios”, esto es, decidir los hombres que deberán implementarlos, tanto en el área Ejecutiva, como en el Congreso. Pesará, aunque no se note, la opinión de gobernadores, intendentes y del jefe del Frente Renovador. “Todo definido”, declaró ayer Alberto, al salir de la casa de Cristina, en La Recoleta. Habrá que esperar un poco más.

“Cristina suma, participa del debate y quiere que los dirigentes se hagan cargo”, se sinceró también hace más de un año ante éste periodista, la senadora Silvina García Larraburu.

Dos anticipos cumplidos. Ahora, Fernández, con manos libres y diálogo directo con Cristina, debe aplicar un organigrama, que demora en hacer conocer. Sorprendieron las luces rojas por el levantamiento callejero en Chile, donde gobierna el liberal Sebastián Piñera, con respaldo del gobierno norteamericano, y el Golpe de Estado sangriento en Bolivia, que obligó al asilo en México de Evo Morales. Festejó el presidente Donald Trump, la actitud de los militares del país del altiplano. Kas dos naciones, , curiosamente, tienen mejores datos macroeconómicos que Argentina.

La postura de Alberto y Cristina si bien crítica a los Estados Unidos, no es rupturista. Necesitan del apoyo de la potencia del Norte (aún enemiga de los regímenes de Venezuela y Nicaragua, le interesa la estabilidad regional) para renegociar satisfactoriamente la deuda externa con el FMI. Así, se darían tiempo para tratar de regenerar el aparato productivo local y satisfacer las necesidades más acuciantes. Entre ellas, solucionar los temas de pobreza extrema, a través de la AUH y la emergencia alimentaria para niños de entre 4 y 11 años. Hay un plan de lucha contra el hambre que ya pilotea el massista Daniel Arroyo.

En el Congreso, Cristina y Massa

Igual, faltan precisiones sobre puntos centrales: uno, el aumento a las retenciones a las exportaciones agropecuarias (sin desatar un conflicto terminal como el de 2008), garantizando el consumo a precios razonables en la mesa de los argentinas, la rentabilidad del campo y el ingreso de divisas.

Tendrán que sincerar herramientas de empleo formal, con un retroceso paulatino de los planes sociales y un sistema tributario uniforme, al tiempo que fijar una clara estrategia energética con tarifas hoy dolarizadas.

Es claro que así como Macri hizo todo lo opuesto al gobierno que la precedió, para adoptar medidas kirchneristas al final de su mandato (según reconoció el ministro Dante Sica), el Frente de Todos, se pondrá en la antípodas de Cambiemos. Colaborará con la integración territorial de Bolivia, y sostendrá los regímenes democráticos de Chile y Brasil, sin ocultar su rechazo por el neoliberalismo y el militarismo y las simpatías por Evo Morales y Lula Da Silva.

Guillermo Nielsen (quien fue estrecho colaborador de Roberto Lavagna en la fenomenal quita de la deuda externa durante el mandato de Néstor Kirchner), pivotea la relación con los acreedores de Wall Street, bajo el concepto de que “el FMI fue cómplice” del gobierno de Macri. A fin de mes, Fernández buscará apoyo a esa tesitura en Francia, Italia y Alemania, países europeos que cuestionaron la excesiva prodigalidad de Trump. El próximo gobierno hará equilibrio entre USA y China.

Alberto, a favor de Evo, en contra del Golpe de Jeanine Áñez

Los nombres en el Ejecutivo y el Legislativo, se definirán en los próximos días. “Volvemos mejores”, dijo Alberto, que se apoya en jóvenes del Grupo Callao, con una impronta “nestorista”. Impronta que lleva implícito el “cuidar a Cristina”. Será ella, se supone que con generosidad y amplitud, la que sellará la convivencia en el Congreso, donde sus preferidos, Oscar Parrilli, Anabel Fernández Sagasti y Máximo Kirchner, deberán compartir jerarquías con Sergio Massa y Carlos Caserio, representantes de un peronismo más autónomo, clave para el triunfo peronista.

Con grandes limitaciones y riquezas naturales, el peronismo tendrá que lidiar con intereses corporativos para, como dijo el economista Ariel Coremberg, no seguir repitiendo el maleficio del Día de la Marmota. Habrá que despertarse y salir de la pesadilla, con un desafío: desarrollar las potencialidades nacionales, sin el odio “de fe, bíblico hacia el indio” que hoy verbaliza y aplica con las armas, la autoproclamada presidente de Bolivia, Jeanine Áñez.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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