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El laberinto de la transición

Fernández rechaza los informes "blancos" de Macri. Planifica en secreto cómo atajar el estante que se le vendrá en encima en 2 semanas ¿Quién es el primer albertista?

Hay cuestiones principales y secundarias en la transición política nacional. El gobierno que se va, con un 40 por ciento de votos, no puede entregar al que viene su “libro blanco”.

“¿Qué hacemos, le contestamos con un libro azul?”, renegó un miembro de la administración peronista que llegará el próximo 10 de diciembre, en esta suerte de laberinto que impide a los argentinos “ponerse de pie”, para usar la expresión del presidente electo, Alberto Fernández.

Hoy, el probable canciller Felipe Solá, destacó que el papa Francisco “nos guía en muchas cuestiones”, entre ellas las sociales, donde están contempladas los derechos de las mujeres. Pero no se sumergió en el polémico tema del aborto, en el que sí se introdujo (y le valió una reprimenda de El Vaticano), el ex embajador Eduardo Valdés.

El tema de la legalización y/o despenalización del embarazo no deseado, será una cuestión que, alentado por un clamor creciente, abordará el Congreso el año próximo. El fracaso de una ley en 2018, tras un proyecto enviado por Mauricio Macri (que habilitó el debate, aún agitando un pañuelo celeste), se debió no solo a la oposición de la Iglesia, sino a la prédica militante de pastores evangelistas que presionaron a senadores, sobre todo del interior del país.

Quizá, Alberto Fernández, que tan bien sintoniza con sectores progresistas de la Iglesia, prefiera no enviar un proyecto propio, sino dejar que reflote el que fue aprobado en Diputados, con el ímpetu que le imprimió el hasta ahora dirigente del PRO, Daniel Lipovetzky.

“Sería una cuestión de la sociedad, acorde con las enseñanzas cotidianas de Francisco”, señaló a Humanidad uno de los dirigentes del equipo técnico del Frente de Todos. Que de paso, marcó distancia con las críticas de Valdés, al arzobispo de La Plata, Víctor “Tucho” Fernández, de inocultable lazo con Francisco.

La Iglesia y algunos miembros del Senado, atraviesan tormentas por conductas pedófilas o de abuso sexual, que se resolvieron o se están por resolver en la justicia. De hecho, Solá pidió a José Alperovich, que se tome licencia en la Cámara alta, algo a lo que el tucumano se resiste, porque proclama su inocencia y señala que se trata de “un chantaje” en su contra.

Según Felipe, Francisco “guía a los argentinos en cuestiones cotidianas”

Temas primarios: no ajustar más a los sectores carenciados, a los que por el contrario se protegerá con un Plan Federal de Lucha contra el Hambre, y resolver con prontitud el reencauzamiento de la deuda externa que deja Macri con el FMI.

Fernández rechazó “el libro blanco” y expuso al FMI que el préstamo y el conjunto de condicionalidades, no han generado los resultados esperados: la economía real no ha dejado de contraerse, el empleo y la situación de las empresas y las familias de empeorar, la inflación no ha tenido una trayectoria descendente y el endeudamiento público no ha dejado de crecer”.

Habló de “complicidad” al indicarr que el último desembolso (de un total de 44 millones de dólares) “ha sido íntegramente destinado a financiar la fuga”.

Secundario, en estas circunstancias apremiantes, son los movimientos de Macri para despedirse de sus votantes, burlarse de los hinchas de River y su promesa de “aportar desde una oposición constructiva y responsable”. Lo hizo frente al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y sin la presencia de María Eugenia Vidal. Habló de “no resignarse” y de volver “a intentar la transformación”. Aunque en ese cometido empezarán a tallar, como lo hicieron saber, otros dirigentes del radicalismo y de la Coalición Cívica, con una “Lilita” Carrió, con una jubilación que, como en un popular programa televisivo nocturno, se prende y se apaga, según las circunstancias.

Volviendo a lo trascendente, habrá pasos – imprescindibles – para circunscribir a su mínima potencia la división que existe en la comunidad. Ultras, acotados. Y, más atentos si se mira en el espejo del barrio sudamericano, atemperar la desigualdad y promover un abanico de oportunidades para crecer y desarrollarse a los que están más abajo en la escala social.

Los gremios, que se enteraron por los diarios de que Claudio Moroni será el futuro ministro de Trabajo, apuestan al Consejo Económico y Social, pero la mismo tiempo harán sus reclamos paritarios actividad por actividad, según les prometió el presidente electo. Por eso no extrañó escuchar al metalúrgico Antonio Caló, distanciado de Cristina y de la CGT, decir: “No me importa quedar sindicado como el primer albertista. Si se equivoca, se lo voy a decir”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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