Economía Política

Romper “el asedio” de la deuda externa

En un trabajo de pinzas, Alberto Fernández, el papa Francisco, y los funcionarios Martín Guzmán y Gustavo Béliz, desplegaron en Europa una estrategia para lidiar con los acreedores.

Preguntar a boca de jarro qué es el peronismo, puede descolocar a cualquiera. Lo que se vio en la gira de Alberto Fernández por algunos países de Europa, es la síntesis exponencial de un movimiento nacido hace tres cuartos de siglo. Con una doctrina aplicada en la Nación del “fin del mundo” que, con problemas similares a los que existen en otros lugares de América Latina, está haciendo una tarea colaborativa. Tiene ayuda esencial en la coalición del Frente de Todos: Cristina Kirchner, vicepresidenta de bajo perfil y dueña de los votos de los sectores más humildes, y el papa Francisco, quien hoy colaboró para aliviar la carga que soportan gran parte de los argentinos: la deuda externa, convertida, a esta altura, en una inexplicable – igual que el peronismo -, deuda eterna.

Humanidad, dio cuenta de la filípica en Roma del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, contra los “paraísos fiscales” por ser generadores de “infiernos sociales”. En el seminario convocado por la Iglesia, subrayó el propósito del gobierno de Fernández (x 2), de salir del laberinto a través de “instituciones democráticas, transparentes y responsables”.

Hubo hechos concatenados. Francisco que (como Perón) es idolatrado en su país, pese a tener una amplia franja que lo detesta por “populista” (de hecho a casi 7 años de su papado aún no pudo visitar la Argentina por la intolerable “grieta”) , acaparó la atención en el seminario sobre “Nuevas formas de solidaridad”, organizado por El Vaticano.

En presencia de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, el ministro Martín Guzmán, su protector, el Nobel de Economía, Josepth Stiglitz y el propio Béliz, trajo a cuento palabras del santo Juan Pablo II: “No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables”.

Todo un espaldarazo para la “partida de póker” que Alberto dijo estar jugando con los acreedores para “encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso”, en consonancia con la argumentación papal.

Puesto en aprietos en una clase magistral ofrecida en París, por un joven que fue funcionario del gobierno de Mauricio Macri, reconoció Alberto que “el peronismo tuvo algunas culpas, pero muchos más las tuvieron los que no son peronistas”.

Tango franco argentino: Alberto reivindicó a Evita y Cristina

Aprovechó Alberto para mostrar su particular y transformada piel de justicialista: rechazó los dogmas e indicó que “la libertad de los mercados traen problemas que las grandes potencias sortean con regulaciones”.

Elogió a su anfitrión Emmanuel Macron, por no aferrarse a recetas del pasado y se definió como “reformista”. Apuntó que mientras “los conservadores no quieren que nada cambie, los revolucionarios tiran todo por la ventana…yo quiero cambiar la realidad con las reglas establecidas”.

Ante Macron, defensor de los derechos de género y el liderazgo de las mujeres, reivindicó nada menos que a Eva Perón y Cristina Kirchner, sin que nadie se haya horrorizado.

Fernández aseguró que es falso decir que la Argentina no tiene un plan, solo que no descubre las cartas en esta etapa de dura negociación con el FMI y los acreedores, para poder “poner en funcionamiento” el aparato productivo de su país. Adelantó que en breve habrá novedades.

Expresó que su intención es lograr trabajos dignos y no meros planes asistenciales como los que existen en el presente. En esa dirección y metiéndose en el corazón del movimiento peronista, destacó los derechos adquiridos y revalorizó el papel de los sindicatos.

Ante preguntas de los líderes europeos (dos estuvieron en Buenos Aires, durante el G-20), según refirió, contestó que el gobierno de Mauricio Macri “vendió una realidad que no existía”.

Alberto aceptó no tener respuestas para todo, pero insistió en que la Argentina “volverá a levantarse”.

Mencionó el contraste entre un 40 por ciento de pobreza en un país capaz de producir alimentos para 400 millones de personas. Y repiqueteó: el dilema es romper el “asedio” de deuda “tomada irresponsablemente (por Macri) en poco tiempo”. Algo que calificó como de “ecuación imposible”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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