Sociedad

Vivimos para vivir

Es tiempo de incertidumbre. De nutrirse con información seria para reflexionar sobre el sentido de la existencia. El amor, el trabajo y el saber deberían gobernar nuestras vidas, escribió Wilhelm Reich.

Rescatamos varios titulares. “Coronavirus en la Argentina: avanzan en la aplicación a pacientes infectados de un antiparasitario de uso animal”, informa “Clarín”, sobre una prueba en la que trabaja un equipo del Conicet. “El gran perdedor con esta pandemia, va a ser China”, afirma el extracto capcioso con un pensamiento del politólogo liberal Guy Sorman, en La Nación. “La falta de liderazgo es un peligro inmenso inmenso para la humanidad”, advierte el escritor israelí Yuval Noah Harari, también desde la primera plana del diario de la familia Saguier. Avisa, además, que por el brote se necesitará “un plan de salvataje económico global”. Más piadoso, como recogió éste sitio, el arzobispo “Tucho” Fernández, de línea directa con el papa Francisco, apunta que volver a tomar un café, ver a los chicos jugar en la plaza, sería una verdadera fiesta.

Cuatro visiones que nos sumergen a profundidades insondables. Es hora de reflexión y acción. Con aciertos y errores.

Acepta Sorman, desde la castigada Nueva York, que “en este momento nadie quiere una guerra…la gente en China está furiosa con el presidente y el Partido Comunista, ya que Xi Jinping es considerado uno de los responsables principales de la proliferación de la pandemia dentro de su país”.

Pero tiene la claridad como para aceptar: “Es un desastre para Donald Trump, ya que basó su popularidad en la mejora y el éxito de la economía. Me sorprende que no demuestre nada de empatía hacia la gente. No dijo una palabra, no dijo que estaba triste por la gente que está enferma o muriendo, no ofreció palabras de apoyo para los trabajadores de la salud. Solo habló sobre la bolsa y la necesidad de reactivar la economía lo antes posible. La forma en que actuó ha sido desastrosa para su imagen, no se ha comportado como un líder. Nadie lo está escuchando”.

Sorman es realista: “viviremos (otra situación como ésta) en noviembre. El gran miedo es sobre la segunda ola, como sucedió con la gripe española en 1918…a menos que se desarrolle una vacuna de aquí a noviembre, pero es muy improbable”. ¿A largo plazo? “Se debe esperar una aceleración de la aparición de pandemias. Cada vez habrá más”.

Clarín refiere una investigación hecha en Australia en pos de una droga que mata al virus en 48 horas. La posta la recogió aquí el director del Centro de Investigación Veterinaria de Tandil, Carlos Lanusse, cabeza de un grupo multidisciplinario de expertos de varias universidades y del Conicet.

El veterinario Lanusse, a la derecha, trabaja en una droga que mataría al virus en 48 horas

Explica Lanusse que se avanza en la implementación en pacientes infectados. Se espera, primero, la aprobación de un comité de bioética. Destaca una ventaja: la ivermectina está aprobada para el uso en humanos y hay formulaciones farmacéuticas en el país. La cuestión es intentar que el efecto antiviral demostrado “in vitro” se pueda trasladar a u paciente enfermo.

El nivel de análisis de Harari impacta. A diferencia de Sorman, pone el acento en otro lugar:“La única forma en que China pueda protegerse es ayudando a proteger a todos”. ¿Por qué se necesita un plan de salvataje mundial? Porqué (mientras Trump solo se preocupa por Estados Unidos, abandonando incluso a sus aliados más cercanos de Europa Occidental), a la Argentina, Egipto, Bangledesh, Asia y África, les “costará salir”. No tienen la velocidad ni los recursos de Estados Unidos, Alemania y Japón.

Harari teme un “colapso completo”, brega por la cooperación eficaz y no caer en “nuestros demonios internos”. Su pensamiento, basado en la ciencia, conmueve siglos de religiosidad: “No necesitamos esperar la segunda venida de Cristo para vencer a la muerte…si tradicionalmente, la muerte fue una especialidad de sacerdotes y teólogos con sotanas negras, ahora los científicos de guardapolvos blancos han tomado el control”.

“La idea de inmortalidad es solo una fantasía, por supuesto. Todos los que lean estas líneas morirán de algo. Pero esa fantasía – acepta – domina nuestro mundo y la crisis actual la fortalecerá más que debilitarla”.

En la interpretación de Humanidad, la reflexión de “Tucho” Fernández, tiene mucho que ver con espantar el lema de Hobbesel hombre como lobo del hombre – y aceptar las enseñanzas de San Francisco de Asís, con el predicamento de la alegría que hacía Spinoza, ante el milagro de transitar por la maravillosa naturaleza.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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