Argentina Política

Cuesta conceder para lograr una unidad solidaria

En zona de turbulencia política interna entró la cuarentena. Alberto la prolongará con flexibilizaciones graduales. La convivencia se torna dificil por las disparidades sociales. Hay errores no forzados y sospechas de corrupción.

No es lo mismo correr largas distancias haciendo punta o venir de atrás. Lo dijo el infectólogo Fernando Polack: la maratón de la pandemia es de 195 metros más 42 kilómetros y llevamos transitados 5. El coronavirus – imaginemos – vendría a ser el keniata y la Argentina (esta vez no nos ocuparemos de chinos, norteamericanos, franceses, italianos, españoles, alemanes, ingleses y otros), viene prendida en el pelotón delantero, gracias a la premura en dictar la cuarentena el presidente Alberto Fernández, asesorado por un equipo de científicos de primer nivel.

Hay un componente social y político que influye en la competencia feroz, inusitada y despareja, con una estructura anquilosada donde sobreviven los más piolasdarwinianamente, desoyendo los consejos beatíficos de que en ésta no impera el “sálvese quien pueda” -, que mamaron desde chiquitos: el vivo, vive del zonzo; y el zonzo, de su trabajo”. Por el encierro, muchas “changas” no proliferan.

Alberto, al frente de una coalición heterogénea, tomó la iniciativa “por las buenas”, y fue relegando el factor fundamental de su cometido inicial: la resolución de la deuda externa. Pero tomó nota (como lo sufrieron otros en el pasado, enredados en la madeja burocrática tejida desde el Estado con sus contratistas y con ricos que esconden monedas hasta ahora fuertes en paraísos extraños), que hay que “ir por las malas”. ¿Con quiénes? Con los que no quieren compartir sus ganancias extraordinarias con los desposeídos y con los propios que se muestran, por lo menos, ineptos. O envueltos en la telaraña de la corrupción.

Con solidaridad mayoritaria – con vientos fuertes en contra de empresarios, como el que sopla Paolo Rocca, de Techint, que mantuvo los 1450 despidos pese a la disposición oficial -, Alberto sigue teniendo las riendas de mando democrático. Es un “guía” insoslayable en esta encrucijada mundial, según le hizo notar el carismático cura villero Di Paola (el padre Pepe), a Humanidad.

Alberto y “Los miserables”, de Víctor Hugo

Hubo, la última semana, algunas fallas y pases de factura. Más que el primer peronista, Alberto se proclama el primer dialoguista. Como tal, recibió al ex senador y presidente provisional Eduardo Duhalde, quien le pidió que agrande la mesa de invitados (como proclamaba, vaya antigüedad, Luis Sandrini, a su “vieja”), porque algunos de los suyos no lo están ayudando.

Algo de eso hay. Alberto conoce al dedillo la botonera estatal, aunque su estatura de profesor de derecho penal, no le deje ver las especies infecciosas acostumbradas a hacer sus trapisondas a cómo de lugar. Se falló el viernes pasado con la habilitación de bancos para que cobren algunos beneficiarios de planes sociales. Hubo una gran aglomeración que violó el aislamiento obligatorio y fue subsanado en 24 horas.

Pero luego, el bien intencionado ministro Daniel Arroyo, convalidó una compra de alimentos esenciales con sobreprecios a grupos cartelizados. Se armó un escándalo, con Juan Grabois, de la CTEP, pidiendo por lo menos “una cabeza”. Terminaron echados 15 funcionarios y la anulación del venal contrato. Son imposibles de disimular conductas enquistadas a lo largo de decenas de años. Los ejemplos abundan: barones del conurbano, caudillos provinciales, ex Ceos I(en este caso macristas) que sin ningún pudor mientras eran funcionarios escondían sus dólares fuera del país, como Nicolás Dujovne (silenciado) o Carlos Melconian (gran predicador en los medios masivos). Carlos Pagni, quitó el retrato de su co conductor de la mesa del programa periodístico Odisea y sigue con sus sesudos análisis, dejando en el olvido a un personaje tan impopular.

Nadie quiere ceder. Fue lo último que se le escuchó decir a Roberto Lavagna, luego de rechazar ponerse al frente del Consejo Económico y Social.

Hay gobernadores que ya plantean, ante sus dificultades, pagar sueldos, con las despretigiadas cuasi monedas. El cordobés Juan Schiaretti, es uno de ellos.

Alberto no las acepta. Se tiene confianza y ejerce el poder. Con su estilo, que no llega a ser el de Néstor Kirchner ni el de Raúl Alfonsín. Cristina Kirchner, quien lo catapultó, es la dama que entró por propia voluntad en cuarto menguante. Vaya uno a saber por cuánto tiempo. No mucho. Y tiene sus alfiles en el tablero.

Hay sospechas que habrá que ir despejando. La ministra Sabina Frederic, advirtió que no se permitirá a las provincias e intendentes que cierren sus límites. No hay fronteras internas, conminó Alberto.

El liberalismo como se lo concibió antes del coronavirus parecería dispuesto a sucumbir. No lo hará sin resistencia. También corre y basa sus creencias en el libre mercado, en la meritocracia y en el egoísmo como factor inherente a la condición humana.

El PAMI en la mira por una supuesta compra irregular. “Son mentiras”, dijo Volnovich

En el PAMI hay en curso una investigación por la adquisición por un precio de casi el doble del mercado, de un lote de alcohol en gel para el Hospital César Milstein (más de mil pesos en lugar de 500). Luana Volnovich, titular del organismo, le dijo a Viviana Canosa, que se trata de “una mentira absoluta, hecha con mucha mala fe o ignorancia, pues se compararon peras con manzanas”.

El supermercadista Alfredo Coto, quien organizó una manifestación en La Matanza, enfrentado con el intendente Fernando Espinoza y la policía, avisó: “la cadena de pagos está rota y hay ruidos de desabastecimiento”. Rechazó de plano la idea del oficialismo de poner un impuesto extraordinarios a sus ganancias y de otros comercios similares.

Fernández conoce las angustias económicas.No las las descuida. La cuarentena seguirá, con mayor flexibilidad y con trabajos por turnos en la construcción y el sector privado, la industria y el comercio. Los detalles quedarán para el próximo fin de semana, como corolario de la Pascua de Resurección. Las colegios seguirán cerrados para dar clases, mientras el gobierno gana tiempo para enfrentar mejor preparado al pico de la pandemia. ¿A mediados de mayo?

Desde Buenos Aires, administrada por Axel Kicillof, se teme que la situación se descontrole (hoy no lo está) y que “en una semana tengamos 500 muertos”.

Al mando, Alberto anunció un programa de asistencia financiera a las provincias por 120 mil millones de pesos. No se privatizarán clínicas y sanatorios, pero habrá una “coordinación obligada”. El ministro del Interior, Wado De Pedro, tranquilizó a algunos mandatarios al decirle que se distribuirán 60 mil millones de pesos de ATN y créditos por igual monto a tasas muy bajas.

Parálisis oficial, no hay. La AFIP, dio cuenta el diario BAE, descubrió un pequeño grupo de contribuyentes que oculta al fisco más de 2600 millones de dólares en 950 cuentas radicadas fuera del país. La identidad de los titulares se mantiene bajo secreto fiscal. Se tanteará primero una solución, sin descartarse tasas xtraordinarias, con la aprobación del Congreso.

Se observan movimientos para que el Parlamento vuelva a funcionar. Hay proyectos de Máximo Kirchner y Carlos Heller, para imponer un aporte extraordinario, en esta situación excepcional, a las personas con mayor capacidad contributiva. Para unos es un acto de justicia contributiva. Para otros, una persecución clasista. ¡Que meses que se vienen, con una maratón virtual, porque no se puede salir a correr al aire libre.

Alberto se abraza a Horacio Rodriguez Larreta y a intendentes opositores, pero maldice a Patricia Bulrrich, Marcos Peña y, por extensión, a los trolls “vengativos” de Mauricio Macri.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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