Medio ambiente Sociedad

“La pandemia despabila: es inconcebible como vivimos”

"El problema es de gestión y organización...o nos cuidamos o nos morimos". Con ese concepto, Sergio Elguezábal, advierte el desafío y oportunidad que plantea la pandemia.

Es abarcador, quizá porqué el “mundo y la región están patas para arriba”. Llama a los jóvenes a “activar y movilizarse”, con líderes de varias caras que no caigan en el personalismo ni en vicios patriarcales, para “regenerar” nuestro modo de vida finito, en un planeta también finito. ¿En qué dirección? Hacia una producción “agroecológica”, que fomente nuevas relaciones personales, educativas, laborales y de hábitat, privilegiando a la vez el bienestar del colectivo humano. Sin dejar a nadie afuera.

Puede sonar idealista en exceso. Pero revoluciona las cabezas con preguntas, sin dejar de reconocer que a veces la incertidumbre también le gana. La tiene clara: como vamos, el mundo no será sustentable.

“No vale mirar para otro lado. Hay que poner entre paréntesis creencias arraigadas que nos paralizan y no nos dejan actuar. Es hora de abrir las cabezas (de los adultos) que saben lo que está pasando. Tenemos que hacer el esfuerzo. Lo merecen nuestros pibes… ¿No lo ven? Llegó la pandemia. Nos hace ver. Nos despabila. Es inconcebible como vivimos”, se entusiasma Sergio Elguézabal, al hablar de modo virtual ante cientos de seguidores.

Pisa la tierra: “el problema es de gestión y organización…o nos cuidamos o nos morimos”. Dice que la estantería se está moviendo “aquí y en el primer mundo” y hace pensar sobre el valor del tiempo y de cuál es el propósito de nuestra existencia.

LEER MÁS:

Especializado en temas ambientales, es optimista: “en esta tormenta perfecta encuentro una gran posibilidad para revisar lo que hacernos, interpelarnos a nosotros mismos y a otros. Con un diagnóstico común acerca de las derivaciones del calentamiento global sobre la naturaleza y las especies. “Queda un tiempo para bajar las emisiones de gases, provocada por los aviones en los que viajábamos, por los autos de nuestras ciudades, las cosechas y tractores del campo, las usinas que se valen de elementos fósiles”.

Antes de la pandemia, describe, ya se estaba conspirando contra la fauna silvestre. Solo en América Latina y el Caribe hay 214 millones de pobres que “no saben si esta noche tendrán una comida caliente o si mañana podrán alimentar a sus hijos”.

Menciona la contaminación de los mares y ríos y la tala indiscriminada de bosques que quitan el oxígeno que reclamarán los chicos que están naciendo hoy.

“La pandemia nos deja ver – insiste -, que estamos ante un desafío único, con variables múltiples e inéditas a nuestro alcance. No hay una fórmula única para atender lo que nos está pasando , y convivir de modo más sano con el otro, en un movimiento de hermandad”.

Da algunas pistas acerca de lo que se viene sin caer “en el consumo desaforado” o “en el amontonamiento en las grandes urbes, atomizados y golpeados para ir a nuestros trabajos, al cine, a viajar”.

Está comprobado, advierte, que ante el menor escollo la economía como está concebida en la actualidad se derrumba. Por eso reclama cambiar prioridades y valores.

“Estamos en una dirección. Para lograr una transformación profunda, hay que dar un volantazo y girar hacia el lado opuesto… la pandemia no nos deja escapatoria…nos transformamos o perecemos, en el hacer y en el producir”.

Ejemplifica. ¿Es lógico que un peón de taxi trabaje 14 horas? ¿Producir alimentos con veneno? ¿no llevar los adelantos tecnológicos a las áreas marginales? ¿producir berenjena en Salta y llevarla al Mercado Central de Buenos Aires, para luego ser transportada a otras provincias litoraleñas? ¿exportar naranjas entrerrianas a España e importar esa misma fruta de la península ibérica?

Elguézabal: “Es hora de abrir las cabezas”

Su objetivo: privilegiar el bienestar de las personas. Avisa que una vez que finalice la pandemia, si se retorna a la misma matriz productiva, los cambios que hoy se observan en la naturaleza se demostrarán efímeros.

Para la Argentina, propone dejar atrás la generación eléctrica en base a combustibles fósiles, aprovechando en cambio la energía del sol y los vientos.

Lamenta que no haya líderes en funciones que exhiban una conjunción con el tiempo en el que transitamos. “El comercio internacional produce emisiones: es cómo ir al barrio de Once a comprar chucherías de China y después no tener lugar para enterrar la basura”.

Entusiasma cuando sentencia que hay una idea falsa del progreso. ¿Tendrá que ver con el PBI, el precio del dólar y de la soja? ¿O de la calidad de vida y de otro trato interpersonal?

No elude temas ríspidos, como los ocurridos en Chile o en Mendoza con el agua. Y llama a activar para preservar el medio ambiente. “Es esencial – expresa con calidez – pensarse como una comunidad global, cuidándonos acá y en la otra punta del planeta. Conversando nosotros, dejando de lado la runfla que nos dan los medios tradicionales de comunicación”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

0 comments on ““La pandemia despabila: es inconcebible como vivimos”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s