Antes de asumir como Presidente, Alberto Fernández enumeró ante la titular del FMI, Kristalina Georgieva, el cúmulo de dificultades económicas que heredaría de la gestión de Mauricio Macri. Avisó que honraría los compromisos si le daba tiempo y le permitía aplicar una receta argentina para salir del laberinto. Y le anticipó que no haría un ajuste sobre ”los que menos tienen”. Anoche, en el programa Sobredosis, de C5N, no sólo ratificó esos propósitos, sino que reveló que al hablar nuevamente con la jefa del Fondo, en medio de la pandemia, le recordó ese pronóstico con una acotación: “Ahora, los problemas, multiplíquelos por mil”.
Ratificando su alianza con la “brillante” vicepresidenta Cristina Kirchner, con quien reconoció tener diferencias, Sergio Massa y otros sectores del peronismo, Alberto, contó que «escucha mucho» el papa Francisco. Fue él quien le aconsejó hablar con Georgieva, porque ella “vivió de cerca la pobreza en Bulgaria” y sabría comprender las penurias de los sectores más afectados en la Argentina, “los que siempre defiende Cristina”, apuntaló.
“El papa no se equivocó. Kristalina me dio la razón y tengo mucha confianza en que nos acompañe sin hacerle pagar más costos a los que han perdido todo y a los que el Gobierno está dispuesto a tenderle las manos para volverlos a poner en el escenario”, insistió.
Bajo las premisas de crecer con “un punto justo de déficit fiscal”, exportar más (buscando ralentizar las importaciones) y tratar de abastecer al país de energía acotando en lo posible las compras externas, Alberto se reunirá mañana en el Museo del Bicentenario, con un importante número de gobernadores.
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Ajetreada por los efectos desconocidos y devastadores del coronavirus, la búlgara Georgieva, reveló cuál es su mayor deseo para cuando termine el encierro anómalo por la pandemia.
Si bien no se confirmó, hay expectativa por la presencia de Cristina, pues a la hora del encuentro ya se conocerá el porcentaje de bonistas que aceptó renegociar la deuda externa con el ministro Martín Guzmán, a quien Alberto le atribuyó tener “una veta de patriota”.
Para no “ser exitistas”, según anticipó Alberto, Guzmán hará una rendición de cuentas sin dar números precisos del “repunte de la economía y del consumo”: hay indicadores industriales alentadores y dudas con el mercado cambiario.
Las discusiones con el FMI se prolongarán por lo menos 6 meses y se centrarán en una reforma impositiva sobre la población con mayores recursos. Serán los más ricos los deberán hacer un aporte extraordinario si lo aprueba el Congreso, como anticipó Humanidad.
“¡No está pum para arriba!, pero Argentina se va a recuperar bien y rápido”, aventuró anoche el Presidente.


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