Periodismo Sociedad

Una imagen distinta

De una camada histórica de reporteros gráficos, Mario Paganetti, rescató breves historias: sobre Maradona, el cura Von Wernich y un accidente siguiendo a Isabelita.

Invisibilizados, son personajes que hacen visible la realidad. ¿Cómo? Arrojándose, en 1984, en el pueblo bonaerense Norberto de la Riestra, sobre el auto del sacerdote Christian Von Wernich, luego condenado por delitos de lesa humanidad por su complicidad con la policía de Ramón Camps; registrando la caída de una avioneta durante una gira por el interior de la expresidente Isabel Perón, una década antes; o inmortalizando una panorámica única de Diego Maradona, en la cancha de River, en un partido de la selección argentina.

“Pibe, no me cuentes lo que hiciste, primero mostrame la foto…cuando veas que todos tus colegas corren para un lugar, tomate un tiempo, observa el cuadro general, y recién ubícate para tener una imagen distinta que sirva de tapa”. Así rescató parte de su larga trayectoria periodística el reportero Mario Paganetti, a instancias de Sergio Elguézabal y Cecilia Rossetto, en “Mejor hablar de ciertas cosas”, por radio 10.

Fueron las enseñanzas de su primer jefe del diario «Crónica», Enrique Capotondo, mano derecha de Héctor Ricardo García, las que lo disciplinaron para obtener fotos, algunas de las cuáles hicieron historia.

Como la de Diego, para otra editorial. El 10 hacía jueguito en el centro del Monumental. Frente suyo se habían apelotonado unos 100 fotógrafos. Siguiendo el consejo de Capotondo, buscó otra perspectiva. Resultado: Maradona haciendo cabriolas, una nube de manos y máquinas gatillando por delante y como fondo la tribuna. ¿Qué más? Pasión futbolera al mango.

Diego y su sombra hacen jueguito frente al enjambre de reporteros antes de Argentina-Perú, en 1985

Las historias fueron varias. La caída en una avioneta en la que viajaban los periodistas que seguían a Isabelita, arrancó expresiones de admiración. En una gira por el interior, una tormenta les impidió aterrizar en Salta y de vuelta a Santiago del Estero, el motor derecho  de la pequeña aeronave se plantó y el izquierdo se recalentó. Mientras sonaba la chicharra de emergencia y el aparato perdía altura, el piloto apagó motores, planeó y se arrojó en un camino de tierra, arrasó unas alambradas, hasta detenerse con violencia frente a unos grandes arbusto secos.

“Por suerte – refirió Paganetti –, la avioneta no dio una vuelta de campana, apenas un brusco giro sobre su propio eje y se incrustó en los matorrales. Sentimos una explosión y logramos salir corriendo. ..al observar que no había fuego, volví sobre mis pasos para rescatar las cámaras y registrar el accidente…luego puse una en automático e inmortalicé ese, mi segundo nacimiento, el 13 de octubre de 1974”.

Sobre su viaje a Vietnam para cubrir la firma del tratado de paz que sufrió varias demoras, tuvo la oportunidad de visitar asilos de de niños nacidos del mestizaje entre soldados norteamericanos y mujeres de ojos rasgados. ¿Qué lo conmovió al retratar a esos pequeños? “Se me acercaban para tocarme y con la mirada parecían estar pidiéndome que los sacara de allí. Es algo que no olvidaré jamás”.

Cuando le preguntaron que nota había influido en un cambio de mentalidad en la sociedad, dudó hasta que mencionó la que, en la etapa de Raúl Alfonsín, consiguió sacarle al cura Von Wernich, colaborador del general Camps. Con el periodista Alberto Perrone, viajaron por “Siete Días”, al pueblo de Norberto de la Riestra, cerca de Bragado, donde el represor oficiaba de párroco y tenía un trato amable con los lugareños.

Trató de evitar el reportaje. Mario Paganetti se arrojó sobre el capote del auto del cura para convencerlo. Por fin, von Wernich, sin que lo grabaran, aceptó contestar algunas preguntas y que lo mostraron manso tomando mate o acariciando a su perro. Luego, el foto-periodista tuvo que ir a declarar ante la Comisión Nacional de Desaparición de las Personas (Conadep). El «Nunca más» estaba en marcha.

“Quizá hubo excesos, pero no me constan”, contestó entonces Von Wernich a Perrone, mientras Paganetti hacía su tarea. El cuerpo lo puso antes para lograr esa primicia que se encuentra en los archivos de la época subidos a Internet.

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