Según el periodista Carlos Piro, la frase “anda a cantarle a Gardel”, un clásico lunfardo de los porteños, surgió del homenaje que sus fanáticos (en forma multitudinaria al comienzo y menguada con el paso del tiempo), le hacían frente su mausoleo, a partir de 1937, en el Cementerio de la Chacarita, los 24 de junio de cada año, aniversario de su muerte en un accidente de avión en Medellín, Colombia, dos años antes.
Por radio Perfil, tras señalar que el lenguaje nacional es rico y variado en insultos, trajo a cuento el dicho porque ayer, 11 de diciembre. se celebró el Día Nacional del Tango en homenaje a los nacimientos de Gardel (1990) y Julio De Caro (1899).
“Anda a cantarle a Gardel”, por antonomasia, es sinónimo de querer sacarse alguien de encima. Pero también de éxito, cuando luego de concretado un proyecto con mucho esfuerzo, se expresa: “¡Ahora, anda a cantarle a Magoya!”.
Piro adhirió como no podía ser de otra manera al gran talento del “morocho del abasto” que cada día que pasa canta mejor. Trajo a cuento lo usual que era en esos encuentros de «vivos» desbordantes en la Chacarita, que muchos de sus fanáticos y malos imitadores, entonaran algunas canciones, lejos del eximio arte del “zorzal criollo”. De allí brotó ese popular enunciado para sacarse indeseables de encima.


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