Opinión Política

Derrota oficialista más que victoria opositora

Carlos Fara, al analizar los resultados de las legislativas, se fijó en el fastidio de la ciudadanía hacia la falta de moderación del statu quo político, que no solo compone el oficialismo, sino también la principal oposición.

Por Carlos Fara (Perfil)

Hace 12 años que la mayoría social pide moderación y no la consigue. Si premia al oficialismo de turno es porque se produce un ciclo expansivo de la economía que genera expectativas positivas (2011 y 2017). Pero el péndulo la agota y cuando se cansa castiga.

Esta es la gran conclusión de esta fase electoral 2021. Todas las elecciones legislativas que perdió el kirchnerismo son la expresión de “se pasó varios pueblos”, como se dice popularmente. A esta altura cualquiera podría preguntarse con legitimidad si respecto a la moderación no sabe, no puede o no quiere.

El Frente de Todos perdió a nivel nacional en las PASO por 10 puntos y ahora estaría cayendo por 8,5 con los resultados provisorios. A primera vista, parece que la foto es casi igual. Sin embargo, ¿cómo puede ser muy similar si achicó notablemente la brecha en la provincia de Buenos Aires, nada más, ni nada menos? La explicación es que el gobierno mejoró en su ciudadela mayor, pero se deterioró en otros distritos que otrora era bastiones inexpugnables. Por ejemplo, el oficialismo salió tercero en 5 provincias Santa Cruz, Río Negro, Neuquén, Córdoba y Misiones -, disputa el segundo lugar en Jujuy, retrocedió en San Juan y Tucumán, pese a haber revertido el resultado en Chaco y Tierra del Fuego. Es decir, la torta es parecida, pero la distribución geográfica ha variado.

Todo lo que hizo el gobierno nacional en estos dos meses casi no surtió efecto. Ni el cambio de gabinete, ni las medidas pro consumo popular modificaron el pesimismo mayoritario. Solo algo del “plan platita” más un ajuste en la movilización electoral lograron mejorar el desempeño en la provincia de Buenos Aires, pero poco más que eso. Dio la impresión que los jefes territoriales y la militancia – impactados por las PASO -, se pusieron las pilas, al menos para amortiguar la derrota. Por lo menos, no los acusarán de “traidores” a los barones del conurbano. Dicen quienes tienen una larga historia de enfrentar al peronismo en el territorio que el aparato te puede aportar un par de puntos, el resto es tendencia de opinión pública.

Lo que mandan son las expectativas más que la foto actual, dándole la razón a aquella máxima de Menem: “estamos mal pero vamos bien”. La sociedad no tenía una buena imagen del presente, pero tampoco del futuro. El gobierno necesitaba hacer algo más importante que hacer cambios de figuras y alentar el consumo con las medidas de manual, pero el margen de maniobra político del presidente era acotado y la capacidad de reinventarse menos aun.

Fara sorprendido por los festejos y decepciones. ¿Dónde quedó la moderación?

Todo eso hizo que en los 60 días post PASO no sé modificó ninguno de los indicadores de opinión pública que pesan – expectativas sobre el futuro, aprobación del gobierno, imagen del presidente y la vice, percepción sobre medidas de gobierno, evaluación de la gestión en temas claves -, de modo de alentar expectativas electorales del Frente de Todos.

En el medio “pasaron cosas” que se deben observar con más detalle. Por ejemplo, que el Frente empató en la cantidad de senadores en la legislatura bonaerense, pese a una derrota provincial, dejándolo a tiro de poder ganar las votaciones con el desempate que ejerce constitucionalmente la vicegobernadora. Esto indica que algo del aval dado en las PASO a Juntos despertó la atención a votantes kirchneristas blandos que se quedaron en su casa el 12 de septiembre y ahora concurrieron para amortiguar la derrota.

Un ítem que no se debe dejar pasar es el desempeño de Milei, pero no solo porque incrementó su caudal 3 puntos desde las primarias, sino porque su voto fue bastante homogéneo en las distintas comunas de la CABA. Curiosamente, su mejor desempeño fue en la comuna 8 – Villa Lugano y Mataderos -, la única que ganó el Frente de Todos: allí el enemigo de la casta política obtuvo el 19 %, 2 puntos por encima del promedio, lo cual indica que es bastante transversal socialmente, superando el cepo ideológico liberal.

Por último, otra novedad de esta fase electoral es lo relativo al impacto de la participación ciudadana. En la general se mejoró la asistencia, pero no lo suficiente como para volver a los registros normales, más cercanos a los 70 y largo de puntos. En esta caso, la mayor presencia no favoreció a Juntos por el Cambio como lo venía haciendo en las últimas 3 elecciones, lo cual es un llamado de atención. Sin duda que una mayor abstención y el crecimiento hacia los extremos – la izquierda como la derecha –, son una advertencia para el statu quo político, que no solo compone el oficialismo, sino también la principal oposición.

Es por eso que debemos hablar sobre todo de derrota oficialista más que de victoria opositora, al terminar de computar todos los factores que se fueron desgranando. Algo así como “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”.

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