Cultura

El bolero de Ravel, Donn y Lelouch

Con el disparador de un video, el crítico de cine Carlos Morelli reflotó en su red social el recuerdo de una entrevista al bailarín Jorge Donn (1947-1992), y al director Lelouch. Los unos y los otros.

«Creemos que el tiempo pasa, cuando los que pasamos somos nosotros»

Martín Heidegger (Ser y Tiempo)

Por Carlos Morelli

Había rescatado esta foto (NR: la que acompaña la nota más abajo) después de que mi hijo, Ignacio, me reenviara un precioso video de poco más de siete minutos, grabado en la capital francesa. Allí se documentaba una conmovedora ejecución del “Bolero” de Ravel, a cargo de la Sinfónica de París, con sus músicos sentados, en “fila india”, sobre una larguísima plataforma rectangular, tapizada en rojo, e instalada sobre el Sena, al pie del más hermoso de sus puentes, el Alexandre III.

Lo ví, lo escuché, confieso que solté alguna lágrima (quizá más). Y, de pronto, recordé que la misma, inmortal melodía; sobre esas mismas, soñadas aguas; en la cinematográfica terraza del muy cercano Palais de Chaillot, mirador privilegiado de la Tour Eiffel, había sido inolvidablemente bailada por un argentino, Jorge Donn, para el imponente final de un clásico por excelencia de la filmografía del muy prolífico director francés Claude Lelouch: “Los Unos y los Otros” (Les Uns et les Autres).

En los segundos siguientes, recordé también que yo había tenido el privilegio de estar en la “avant- premiere” mundial del film, que tuvo lugar en mayo de 1981, en el Festival de Cannes, de cuya competencia oficial la película se alzaría con el Premio de la Comisión Técnica. Esa noche, la sala del viejo Palais Croisette (que con esa edición cerraría su historia como sede de la gran celebración) estalló en una ovación interminable. Y a la mañana siguiente yo me contaría entre los primeros periodistas en recoger personalmente la emoción acumulada en esas horas por Lelouch y Donn.

La música que inspiro el recuerdo del crítico Carlos Morelli

El encuentro fue en la “suite” que mi ilustre compatriota ocupaba en el Hotel Carlton. Jorge (nacido en Buenos Aires, más precisamente en El Palomar, en 1947, y que fallecería en Lausana, en 1992), mostraba un tostado impúdico (“culpa del sol mediterráneo”), una sonrisa blanquísima, y una contundente gratitud hacia Lelouch. Rápidamente evocó sus comienzos en el Instituto de Arte del Teatro Colón y sus tan residuales cursos con María Fux (“absolutamente única, y tan severa como generosa”), pasaportes hacia su decisiva incorporación al Ballet del Siglo XX (“a Béjart le debo todo, y bastante más aún…”). Después de algunas olvidadas participaciones cinematográficas, y aunque en ese momento sólo venía de recoger el ruidoso fervor de la primera noche, Donn ya presentía lo que estar (y danzar) en “Los Unos y los Otros” llegaría a depararle: “Pero ahora la gran deuda es con Claude. Espero que la pueda pagar, como decimos allá, en cómodas cuotas…”.

Lelouch ya estaba acostumbrado al éxito y también a los fracasos; a los elogios y a las críticas: “Muchas veces me dicen que filmo siempre lo mismo. Puede ser, pero ocurre que siempre me queda algo más por decir. Al parecer, esta vez lo dije mejor…. ¿Usted qué piensa?”. Mi respuesta lo dejó contento. Le dije algo así como que, efectivamente, muchas veces su juego se reiteraba (tramas que se cruzan, personajes que se enlazan, descendientes que repiten las historias, todo que se reencuentra con todo), pero que esta vez el cóctel estaba mucho mejor batido. Y con ingredientes de lujo. Un elenco con Robert Hossein, Nicole Garcia, Geraldine Chaplin, Daniel Olbrychski, Macha Méril, Evelyne Bouix, Francis Huster, Raymond Pellegrin, Jean-Claude Brialy, Martha Villalonga, Fanny Ardant, Jacques Villeret, Richard Bohringer, Alexandra Stewart, ¡incluso James Caan! La formidable música de Francis Lai y Michel Legrand. Escenarios en Francia, Alemania, Rusia y los Estados Unidos. Desde la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto hasta los años 80. El Bolshoi, las marchas marciales, el jazz, y la canción popular francesa. Y ese final con Jorge Donn…

«De ahora en más será el bolero de Ravel, Donn y Lelouch»

Los despedí augurándoles que la película tendría una gran carrera comercial en la Argentina (y escucharía más tarde que en nuestro país tuvo más espectadores que en ningún otro). Pero la expresión rotundamente feliz de ambos la obtuve con esta segunda aseveración: “De ahora en más será el Bolero de Ravel, de Donn, y de Lelouch”.

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