Toque Hache

Niki Lauda y James Hunt, una rivalidad sin miedo a la muerte

La vida arriba de un Fórmula 1 corre de otra manera, pero cuando se sale de la pista se sigue siendo tan humano como los demás. Niki Lauda y James Hunt forjaron una relación que, basada en la rivalidad, los catapultó a la cima.

La película «Rush: pasión y gloria» habla de la vida de los corredores de Fórmula 1, el austríaco Andreas «Niki» Lauda (1949-2019) y el británico James Hunt (1947-1993), ambos campeones mundiales que, considerados rivales por el mundo entero, fueron los mejores sostenes de sus carreras profesionales. Y como es de esperar en este tipo de personajes, el trabajo contaminaba todas las áreas de sus vidas, convirtiéndose en el motor indispensable para seguir.

El largometraje inicia destacando que «25 pilotos inician cada temporada en Fórmula 1, y cada año dos de ellos mueren». Según el personaje que caracteriza a Niki Lauda, ser corredor de este tipo de autos implica entregar un 20% de posibilidades a morir en la pista. Si a eso se le suman las adversidades climáticas, el porcentaje aumenta. ¿Es el único trabajo/actividad en la que se puede dejar el último aliento? Ciertamente no, pero la adrenalina que asalta a quien escucha y ve esos autos correr es un indicativo de que esta es una profesión especial.

Si hay algo más emocionante que la potencia de las Fórmula 1, eso son sus conductores. Los momentos de mayor emoción en la película son aquellos que involucran en lado humano de Lauda y Hunt. Entre ellos no había una enemistad de odio destructor, sino que una rivalidad conmovedora. Casi como si uno fuera el reflejo del otro, a pesar de tener personalidades tan disímiles. Se entendían mejor que cualquier amigo. Entendían lo que pasaba en la pista, y con eso les era suficiente.

Luchando por sus sueños y conviviendo con sus propias formas de ser, por momentos con mucha soberbia y de auto-suficiencia (Lauda), y un peligroso juego en el columpio de los excesos y la diversión desmedida (Hunt), ambos llegan a lo más alto del automovilismo. Llegaron a la cima, conociendo las consecuencias.

Hunt falleció a los 45 años por un paro cardíaco, mientras que el austríaco, habiendo superado en la cúspide de su carrera un accidente que lo mantuvo durante un minuto en un fuego de 800 grados, falleció a los 70 años. Sin lugar a dudas la película es un breve recorte y un inicio para quienes quieran conocer más sobre estos personajes. Mucho más vivieron y mucho más habrán sentido, habiendo sido parte de un deporte en el que, según dice Lauda en la película, «la felicidad es el enemigo», porque te hace dudar y te hace ver que sí tenes algo para perder, por lo que la muerte cobra otra significancia. «Si crees que la felicidad es el enemigo, es porque ya lo perdiste todo», le retrucan con esperanza al campeón mundial.

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