Sociedad Violencia

Femicidios en la Argentina: doloroso balance

Organizaciones de la sociedad civil, en un relevamiento de elDiarioAr, dijeron que en 2022 aumentarios los femicidios en la Argentina. Se trata de un fenómeno estructural que compromete a todos los poderes del Estado.

Por Celeste del Bianco (elDiarioAR)

Según los registros de organizaciones de la sociedad civil, los femicidios aumentaron en 2022. Un relevamiento realizado por eldiarioAR con diversos observatorios muestra que la cantidad de víctimas es superior a la de 2021. Los indicadores de la Casa del Encuentro muestran que hasta noviembre de este año fueron asesinadas 275 mujeres y personas travestis y trans, mientras que en 2021 la cifra fue de 261. Por otra parte, el Observatorio Mumalá registró 232 femicidios hasta el 27 de diciembre, superior a las 221 del año anterior. Si bien los registros oficiales, que son los realizados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, para el año 2021 mostraron un descenso leve con respecto al 2020, las cifras sobre el 2022 se dan a conocer a año vencido. 

Según los datos del “Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano” que realiza la ONG La Casa del Encuentro, entre el 1º de enero al 30 de noviembre de 2022 se registraron 268 femicidios y 7 trans/travesticidios. Una cifra que supera en 14 casos a la registrada para el mismo período de 2021 cuando se contabilizaron 251 femicidios y 10 trans/travesticidios. La directora de la organización, Ada Rico, se mostró preocupada con la tendencia histórica. “Más allá del número, estamos hablando de  mujeres y compañeras trans asesinadas, lo que vemos con preocupación es que no se logra descender el índice de violencia sexista en nuestro país. Por un lado, tenemos el Poder Judicial que no protege a la mujer que tiene una medida cautelar. Eso es una deuda pendiente. Por otro lado, ¿De qué manera se implementan los programas anunciados?. Hay que seguir profundizando porque las estadísticas no descienden”, le dijo a elDiarioAR

Por otra parte, el observatorio de Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá), que elabora las estadísticas en base a medios gráficos y digitales, indica que desde el 1º de enero hasta el 27 de diciembre de 2022 se registraron 232 femicidios, once más que los 221 contabilizados en 2021. El aumento también se ve en los trans travesticidios, que pasaron de 6 a 9. “Falta abordaje del Estado para trabajar en la prevención. Salir de los círculos de violencia lleva un montón de tiempo, no es solo una cuestión económica, tiene que ver con lo que está afianzado en la historia, el machismo y los roles estereotipados o conductas que se refuerzan. Todavía seguimos contabilizando un femicidio cada 27 o 28 horas y un intento cada 22 horas”, le dijo a este medio Victoria Aguirre, vocera nacional de la organización

Desde Mumalá también registraron los intentos de femicidios que se publicaron en los medios de comunicación y ahí el crecimiento es mayor: se pasó de 332 en 2021 a 424 en 2022. “En los intentos se ve la punta del iceberg. Estas personas cotidianamente recibían violencia y en algún momento esa tensión escaló, son casos que crecieron abruptamente. No se está trabajando sobre los varones y masculinidades violentas. Tienen que estar presos, monitoreados, o hacer formaciones para que no vuelvan a hacer lo mismo”, agregó la abogada.

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Desde el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación coincidieron en que “las cifras siguen siendo alarmantes”. La cartera dirigida por Ayelén Mazzina utiliza las estadísticas del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina producidos por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que recolecta información sobre las causas judiciales de las 24 jurisdicciones del país. El registro se realiza a año vencido por lo que aún no se pueden conocer los indicadores del 2022. Según los datos de años anteriores, entre 2020 y 2021 hubo una disminución: se pasó de 251 a 231 femicidios. La tendencia muestra cifras similares desde 2017 (249 casos), 2018 (258) y 2019 (255). “Las cifras siguen siendo alarmantes, el último informe marca un leve descenso en los femicidios, pero todas entendemos que no hay nada para festejar y mucho menos para relajarnos en relación al trabajo que tenemos”, le dijo a elDiarioAR la directora de Abordaje Integral de Casos de Femicidios, Travesticidios, Transfemicidios y Delitos contra la Integridad Sexual del ministerio, Natalia Chinetti.

“Los abordamos como fenómenos complejos que requieren múltiples abordajes que deben involucrar a diferentes agencias estatales en todos sus niveles. Esa es la manera de poder llegar a la instancia de erradicación. Trabajar sobre las violencias extremas implica el compromiso de todos los poderes del Estado y que se replique en cada una de las provincias y municipios. Es un fenómeno estructural porque lo que muestra es que las agresiones basadas en los géneros van a terminar incidiendo de una manera directa sobre los casos de muerte violenta. Si los pensás solo como un fenómeno criminal lo que vamos a hacer es dejar afuera estas aristas”, agregó Chinetti.

En el año 2012, el agravante por violencia de género se incluyó en el Código Penal. La Ley 26.791 diferenció a los femicidios de los homicidios comunes al poner como agravante la violencia de género. Sin embargo, a diez años las estadísticas muestran que este crimen sistemático no baja porque se enmarca en un contexto social y cultural en el que el femicidio es la expresión más extrema. “Es prácticamente igual desde que empezamos a hacer los informes en 2008. Saco del análisis el 2020 por la pandemia, pero todo lo demás es lo mismo. Pueden variar en 5 o 6 femicidios más o menos, pero no le hace al análisis. ¿Por qué no se logra descender? Hay que trabajar muchísimo más en la prevención porque si no trabajamos cuando ya sucedió. Hay que trabajar a nivel federal porque hay lugares, como las zonas rurales o donde viven las compañeras originarias, en dónde nos preguntamos: ¿De qué forma están protegidas? ¿les llega la información?”, analizó Rico.

Aguirre también reforzó esa idea: “Todavía hay un camino que ni siquiera se empezó a recorrer que tiene que ver con trabajar con la prevención, darnos cuenta en qué lugar nos encontramos de esta matriz violenta. Tenemos todo un sistema que está reforzado en esta desigualdad. La Ley Micaela ( de capacitación a funcionarios públicos) es un primer gran paso pero todavía está muy lejos, tiene poco tiempo de implementación”. Además, apuntó contra el Poder Judicial. “Lo que ocurre en ese ámbito es tremendo. Todo lo que continúa es de una violencia institucional enorme. Todavía falta mucho trabajo y siguen reforzándose los estereotipos”, describió.

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