Literatura

El deseo inalcanzable y su cruel olvido

En los distintos tipos de amores, el de la ilusión por la sola imagen que genera un otro puede ser demasiado intenso, y a la vez cruel. Cruel con el otro. ¿Se le termina apreciando de verdad? Y con el propio enamorado, que algún día tendrá que bajar de la nube, y lo mínimo que dirá será "ouch".

Emanuel ni se había imaginado un amor así. Los sentimientos afloraron con el pasar de las clases en la universidad. Valentina, la profesora, tampoco se lo esperaba. Contaba con la idea de un cuatrimestre común y corriente, en el que con un poco de suerte daría ánimo a algún que otro estudiante desesperanzado. Vaya si dio ánimo. Hasta ella misma se animó a creer nuevamente, en el amor.

Sincerándose con sus sentimientos, Valentina se auto-sentenció: «Lo invitaré a salir cuando él termine la carrera». No consideraba que fuera correcto establecer una relación con un alumno, por mas que se tratase de un nivel superior. No quería interrumpirlo en sus estudios y quería que la cosa madurara un poco más.

El asunto es que Emanuel se encontraba en primer año de la carrera, por lo que le esperarían al menos cuatro años de deseo y angustia. A Valentina parecía no importarle, en parte por su carácter y su filosofía de vida: lo que importa, cuesta. Así lo había comprobado superando tantas adversidades, entre las que estuvieron su propia graduación, sus posgrados, la superación de pérdidas, y la estabilidad económica obtenida gracias a la lucha por conseguir un trabajo y una vivienda.

La primera vez que la vio, Emanuel pensó: «Qué chiquita». Se refería a su estatura. Era de pelo oscuro, corto, y unas voluminosas cejas. Sus labios y su voz eran lo más sensual que el joven había visto y escuchado jamás. La clase siguiente empezaría a tener esa mirada de enamorado que no lo abandonaría en todo el cuatrimestre.

Las oportunidades entre ellos dos fueron demasiadas. Una vez se la encontró en un pasillo vacío, yendo juntos a la misma aula. Tenía la posibilidad de hablarle, de decirle lo lindo que le quedaba ese vestido. En otra ocasión la vio justo saliendo del subte, chocándose ambos en la misma calle. Ese episodio fue realmente fantástico. Por segundos, por la decisión de doblar una cuadra antes o tomar otro camino podrían no haberse visto. Pero se encontraron y no se hablaron, lo que le retorcería el corazón a ambos en las futuras noches de soledad.

Valentina, tirada sola en su sillón, llorando de angustia, no podía creer lo cruel que era el amor. Lo deseaba tanto. Pero quedaban por delante cuatro años más. Sin embargo, pasaron los ciclos y Valentina se olvidó de Emanuel, así como Emanuel se olvidó de Valentina. El amor más fuerte, el que pronto se olvida, hizo todos los incendios que quiso, noqueó a sus participantes, y luego se desprendió de ellos.

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Escritor y estudiante. Fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad.

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