Reflexión

La superación: una tarea del corazón

Un amor, un deseo frustrado, una desventura. Cuántas cosas existen en este mundo, las cuales nos pueden aplacar, retener, enceguecer.

Un amor, un deseo frustrado, una desventura. Cuántas cosas existen en este mundo, las cuales nos pueden aplacar, retener, enceguecer.

Crecemos. Por más edad que tengamos, por más inteligentes o tontos que seamos, por más locuras vividas y sentimientos diversos que hayamos tenido, no paramos de crecer. Porque está en nuestra naturaleza, está dentro de las reglas de ser humano.

Pero a causa de nuestra misma condición de humanos, tenemos a nuestra vista una cláusula problemática. Todo aquello que provoca nuestro enojo, nuestro repudio, y hasta nuestras lágrimas, es aquello con lo que hemos tenido conflicto alguna vez. Sin embargo, eso no quita que no haya habido amor.

Donde hubo pasión, algo sucedió. Y como todo lo que sube alguna vez tiene que bajar, es parte del acuerdo que nunca firmamos el hecho de aceptar que el lado oscuro siempre estará. Sin exagerar, podemos hablar de lado oscuro cuando mencionamos una desigualdad, una injusticia o, simplemente, algo que no nos gusta.

Hay que reconocer al lado oscurso. Negarlo, sería vivir en la necedad, viendo al humano como algo que no es.

Porque así somos. Aquello que consideramos raro, extraño, ajeno a nuestro objetivo en la vida, lo confundimos con lo malo, lo inservible. Contrariamente a esto, si nos diéramos cuenta que el otro es el que nos hace ser, el lado oscuro estaría meramente reservado para quienes practican el mal, la violencia, el odio.

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Es justamente la falta de resolución de los conflictos, la razón por la que que nos estancamos, ya sean chiquitos, grandes, importantes o insignificantes para el curso de la humanidad. Hay conflictos de todo tipo. La pregunta está ahora en cómo superarlos.

Desde el corazón. ¿No suena esto demasiado cursi y poco lógico? ¿No es la vida ilógica? ¿Qué es la lógica? Sin dudas, algo que poco tiene que ver con nuestros sentimientos. Porque una mente puede razonar, superar un mal momento y hasta un daño que pareciera irreversible. Pero si no se supera desde el interior del ser, de qué valen las palabras.

El sentir es lo que le da magia a las palabras. Así como no podemos sentir algo que no existe, no podemos superar algo que no fue sentido. Y si fue sentido, entonces cabrá sentir el perdón, el entendimiento. Intercambiar un sentimiento por otro. Superar lo que el tiempo nos diga que habrá que superar. Y el tiempo llega a su tiempo en un mundo de ansiedad.

“El sentir es lo que le da magia a las palabras”

Por esto es que es tan problemática la vida. Porque además, una vez que se supera lo que hay que superare, habrán otras cosas con las que volverse a pelear. La única salida para evitar todo esto sería dejar de sentir, pero así como una palabra sin pasión no vale nada ¿de qué valdría un humanu sin sentimientos?

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