Por Leila Guerriero (El País)
Al recibir la nacionalidad española, cuando le preguntaron dónde quería situar su origen, el actor argentino Ricado Darín dijo, porque le gustaba el nombre, ´Jaen´.
Ahora, el municipio de esa ciudad lanzó una campaña ingeniosa para poner una placa con la leyenda: ´Aquí decidió nacer Ricardo Darín´ (…). Una distorsión crea una leyenda que se repite al infinito.
La idea del municipio de Jaén juega en el borde y deja el invento en evidencia. Pero como hace rato hemos empezado a no distinguir la broma del dato, algún habitante del futuro podría escribir, muy convencido, algo como: ´Darín nació en Jaén, en el portal contiguo a la floristería Aguilera. Se pasaba los días comiendo en la confitería Barranco y parte de su éxito teatral comenzó con el traje de conejos que le hicieron en Tejidos El Carmen´.
No sería raro. Vivimos en la era del olvido. El pasado es apenas una molestia y, poco a poco, empieza a ser una molestida fácil de modificar.
- Fuente: El País, de Madrid


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