Por Katja Alemann
Emerge el ser nacional. Qué orgullo sentimos de ser argentinos. Nos tenían que poner en el banquillo de los acusados, para que se una la tropa a defender nuestra identidad. Leo artículos, posteos, y narrativas que ensalzan nuestra Historia y a nuestro Pueblo.
Y sí, desde adentro nos podemos defenestrar, criticar, pelear. Pero guay de que se les ocurra a los de afuera.
«Los hermanos sean unidos, esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, se los devoran los de afuera»,
Recordemos que José Hernandez publicó en tiempos virulentos, en los que Unitarios se imponían sobre Federales, Mitre y Sarmiento hostigaban y oprimían al gaucho y al indio, y el desierto era un lugar de escape y confrontación. Después de la campaña del desierto de Roca, el país se unificó, y Hernandez se integra a la pacificación. Desde ese lugar aconseja a sus hermanos. El viejo Vizcacha es un adelanto de la ultraderecha neoliberal que padecemos. (Chiste).
Volviendo al tema, últimamente leo bastante sobre nuestra Historia, algo muy recomendable para todos, viejos y jóvenes, saber qué fuimos y qué somos, nos da un panorama de qué podemos ser.
Es tal la destrucción que pretenden llevar adelante, con la batalla cultural que quieren imponer a toda costa, y lo único que terminan logrando, es la unión de los argentinos para defender nuestra identidad, mucho más profunda y arraigada de lo que estos tecnofachos creen, en su omnipotencia megalómana de incidir en la Historia de la Humanidad.
Serán apenas los que removieron la tierra para que los demás podamos volver a sembrar.
Son tiempos apasionantes.
Aprendo varias cosas nuevas. El soft power. El poder blando. Imponerse por atracción, afinidad y no por la violencia y la fuerza. Es lo que sucedió con la banderita de Malvinas. La empatía generada en tantas regiones, otrora colonias inglesas, que sufrieron en esa condición. La juventud se enteró de qué pasa y qué pasó en las Malvinas. El poder blando del deporte y la cultura.
Otra idea que adopté de Roger Hallam, uno de los fundadores de XR, Extinction or Rebellion, preso por organizar acciones pacíficas de desobediencia civil en pos de cambiar la matriz fósil de la energía, que contribuye al aumento del calentamiento global, ya vemos como los mares se comen las costas y en los veranos se incendian los bosques; él espera el advenimiento de «líderes proféticos» para hacer frente al enorme cambio, que no sucederá sin dolor, y nos espera. Todavía nos hacemos los tontos. Me incluyo.
En esta menesunda de ideas que emerge en todos lados, veo una época efervescente, propicia a crear un nuevo orden en este caos, el desorden es una nueva forma de orden, y también escucho voces avanzadas que van guiando el conocimiento colectivo, mi siempre nombrada Noósfera.
Demos gracias de pertenecer a este salto evolutivo, que nos da la posibilidad de tanto crecimiento personal.
El ser argentino reluce en todas sus formas con esta reivindicación popular.
Como digo en Shambhala, somos amigables y amigueros, recibimos a todos con los brazos abiertos, con educación y salud gratuita, el crisol de razas y culturas nos hace hospitalarios, somos rápidos de entendedera, nos damos maña para todo, siempre damos la nota en el concierto de las Naciones.
¿Si somos clasistas? Sí, pero eso lo dejamos para otro posteo.
Chau, negros cabeza, a seguir peleando. (Y a mucha honra).
- Fuente: Facebook, cuenta personal de la autora


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