Por Andrés Borenstein (Revista Seúl)
Es bastante claro que la actividad en julio estuvo floja tras un rebote en junio, mostrando que los datos mensuales van en zigzag. En agosto, no tenemos datos, pero cierto despertar del crédito puede dar un guiño. ¿Cuándo veremos dos meses seguidos buenos? Ojalá que pronto, pero no sabemos. El Gobierno dio algunas señales de que está dispuesto a ayudar a la mano invisible. Se confirmó lo de los plazos fijos a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (NR: de la Anses), que deberían dar algo más de impulso a las hipotecas, que de todos modos están cerrando un digno agosto. También hubo alguna deferencia con los salarios más bajos. La cosa es que el ingreso disponible mejore tal que se consuma más, se tengan mejores números para ser sujeto de crédito o se normalicen las relaciones crediticias preexistentes. Todo suma.
La otra cara del ingreso disponible es la inflación. Los números de agosto vienen bien. Nosotros pensábamos en un 1,7%, pero hay colegas que están midiendo menos que eso. Con esos datos, casi con seguridad, el ingreso disponible tendrá mejora en agosto. Estamos hablando de décimas, así que tranqui con los festejos.
En el mercado, la mejor noticia es que volvió la liquidez. Hubo dos cosas que el Gobierno corrigió. La famosa pared en los 1.500 para el dólar era un poco anacrónica cuando el propio Banco Central está diciendo que la relación dólar-inflación se había debilitado. Al relajar esa condición, el Gobierno dejó de hacer malabares financieros y entonces la liquidez volvió a normalizarse. Las tasas aún quedaron algo altas, pero al menos no hay tanta volatilidad. La otra cosa fue que, en la licitación del jueves, el Gobierno tomó menos que el 100% de lo que vencía, volviendo a incrementar la liquidez en el mercado a partir de hoy.
La lógica es fácil. Estamos todos esperando que se dinamice el mercado de crédito. Con volatilidad de tasas, eso es una contradicción. El banco, ante la incertidumbre, cobra más caro, ahuyentando a los buenos pagadores del mercado. El tema de la mora es serio. Es claro que hay un rol de la política pública como proveedor de información. Es claro también que, si la oposición mete leyes ahora, estaremos en un Efecto Lipovetzky 2. No se trata de hacer leyes, sino si el Gobierno, a través de los bancos oficiales, puede hacer algo para acelerar refinanciaciones y ponerle presión a los privados a que bajen las tasas de préstamos personales y tarjetas que hoy muestran márgenes muy superiores a los de otrora. Más allá de cualquier discusión, medalla para Mati Fernandez, que mejoró 1.000% la calidad del debate. Si a esta altura no lo seguís a @matifer, te perdiste el tuit del año.
La mayoría de los economistas estamos de acuerdo en que la economía no brilla, pero tampoco es un desastre. Que el Gobierno tiene algo para hacer, pero nadie pide plan platita, ni cerrar la economía ni que se subsidie al sector X. Lo que pedimos es alguna flexibilidad dentro de una filosofía que compartimos (equilibrio fiscal, economía abierta, política monetaria prudente). También sabemos que es normal que en estos procesos de transformación haya dolor en algunos sectores. Quizás lo mejor es que vemos que algunos dogmas se flexibilizan. Y, en general, las posiciones blanco o negro no son óptimas siempre. Así que, si el Estado se involucró con un RIGI que promete miles de millones de inversiones, no está mal que usen el FGS para mejorar los créditos. Lo mismo para la política monetaria. Más reservas aseguran más margen de maniobra el año que viene, y si el dólar sube un poquito, no pasa nada. Igual, muchos critican si no sube porque hay dólar atrasado y si sube porque hay devaluación. Esa ya la tienen perdida. La flexibilidad política también funcionó para pasar con holgura los proyectos económicos en Diputados.
Para esta semana, lo más importante es la recaudación de agosto, que sale mañana (por hoy) y parece venir bastante bien. Sobre el viernes, salen las expectativas en la encuesta del Banco Central y, antes que eso, veremos datos de autos, motos y cemento. La política siempre es relevante.
- Imagen destacada: Ilustración original del artículo del autor, que forma parte de un newsletter enviado a sus lectores


0 comments on “Ceder en los dogmas, sin abandonar el rumbo, no es traicionarlo”