Por Miguel Gaya
El tipo responsable de la intendencia de la quinta de Olivos, estrechamente vinculada a la intimidad del presidente, tenía un solo pergamino. Era el cuñado de una tarotista que la hermana del presidente conoció en la campaña, y a la que de inmediato hizo su amiga, confidente y mano derecha en la Secretaría de la Presidencia. El cuñado hacía parrilladas pantagruélicas para sus amigos en el quincho de la quinta, a metros de donde vive enclaustrado el presidente.
Compraron toneladas de alimentos, bifes premium para perros, gallinas vivas y protagonizaron quién sabe cuántos desmanes a la vista y paciencia de cientos de personas. El remedio a todo este dislate es militarizar la quinta.
Esta es la gente ante la que se prosternan los gobernadores, el PRO y la UCR. Esta es la gente a la que el peronismo no entiende o no sabe cómo batir políticamente. Y ante quienes se doblega el poder económico y judicial, porque no tienen o no pueden pensar mejor opción.
Qué espantosa realidad vivimos.
- Fuente: nota de autor en su cuenta personal de Facebook


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