Opinión Sociedad

El espejo que no miente

Hay demasiado odio circulando, notó el periodista Sergio Sinay. En los discursos, en las redes, en las conductas, en las acciones, en las cancelaciones, en las calles, en los espacios abiertos y cerrados, en las relaciones cercanas y lejanas...

Por Sergio Sinay

El odio es un espejo. Lo que se odia en otro es, usualmente, lo que no se acepta, no se tolera y se rechaza en uno mismo. No es que el otro no lo tenga, pero a lo que es del otro el que odia le agrega lo propio. Lo que no soporta en sí, lo que jamás aceptará que es suyo. Cuando quieras conocer el rostro de quien odias, dice el filósofo y mitólogo Sam Keen (1931-2025) en un impecable texto titulado “El creador de enemigos”, tomá un lienzo en blanco y pintá tu autorretrato. Deformá la figura, hacela siniestra, exagerá sus rasgos. “Cuando hayas terminado el retrato de tu enemigo podrás matarlo y descuartizarlo sin sentir vergüenza ni culpa alguna”, escribe Keen.

Hay demasiado odio circulando. En los discursos, en las redes, en las conductas, en las acciones, en las cancelaciones, en las calles, en los espacios abiertos y cerrados, en las relaciones cercanas y lejanas. Se odia en nombre de razones irracionales, de dioses mancillados, de causas indefendibles. Se odia en nombre del amor y de la paz. Y hasta un presidente en sus delirios lamenta que no se odie demasiado. Tiempos de odio. Tiempos de autorretratos siniestros. Tanto odio, tantos espejos devolviendo lo propio.

  • Fuente: texto del autor publicado en su página de Facebook

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