Cat standing on a wet cobblestone alley at night
Literatura

La República Perdida

Carolingui, Presidente de la República Perdida, enfrentó un escándalo tras ser visto en un hotel con una prostituta, lo que llevó a una nueva deriva en el país.

Por Horacio Gómez Zaragoza de la Rosa de Córdoba

La recepcionista declaró que Carolingui entró al lujoso hotel con una prostituta y su proxeneta. Aquello no hubiera repercutido tan estruendosamente si no fuera porque se trataba del  Presidente de la República Perdida. Aquel país solía tener otro nombre, pero luego de un siglo de desgracias los ciudadanos decidieron renombrar su nación.

La cosa pareció cambiar cuando tocó una buena racha de políticos. Carolingui justamente era de los que despertaba más esperanza, pero dejó de ser así con las lágrimas de la mujer con la que este estaba casado, y que fueron transmitidas en televisión.

Al inicio, el escándalo se formuló tímidamente: “Acusan al Jefe de Estado por una situación inusual en un hotel”, tituló uno de los principales diarios. Uno de sus editorialistas escribió de la siguiente manera:

“¿Qué ocurre cuando un animal se pierde en un hábitat ajeno? Las opciones son fenecer o luchar por la vida. Claro está, no dependen exlusivamente de su voluntad. El ambiente puede propiciar recursos que lo impulsen a seguir adelante o puede ahogarlo hasta el final. A diferencia de este escenario, nuestro Presidente conocía muy bien los aires que se respiran en la política. Nadie le pidió que se incorpore en los asuntos más delicados del Estado. Pero lo hizo, y con ello le debe caer todo el peso de la moral. Es nada menos que la cabeza del cuerpo que conformamos los millones de esta gloriosa nación”.

En menos de un mes Carolingui tuvo que renunciar. La República Perdida quedó entonces a la deriva, en la espera de un nuevo líder.

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