Sergio Sinay
El ego es la personalidad con la que nos vestimos para salir al mundo y actuar entre los otros. Todos tenemos ego, así como todos nos vestimos para salir a la calle. La ropa cubre nuestra desnudez, el ego cubre, desde lo inconsciente, las flaquezas, debilidades y oscuridades que, como humanos, nos habitan. El problema empieza cuando alguien cree que su ego es su verdadero ser. Entonces el ego se infla y ocupa todo el espacio. Hasta que un día alguna circunstancia inesperada (la vida está hecha de ellas) rasga la piel de ese ego desbordado y lo oculto emerge. Puede surgir como sinceramiento, como comprensión de uno mismo, como revelación, como alivio. O como brote psicótico, delirio, violencia hacia otros o hacia sí. La insoportable verdad del propio ser.
Los líderes autoritarios, intolerantes, carentes de sensibilidad y de empatía suelen estar enamorados de sus egos desmesurados, están convencidos de que son esa imagen avasallante y depredadora, se creen invulnerables, insuperables. Ajenos a las normas, al respeto, más allá de la ley. Confunden la ropa con la piel. Hasta que quedan desnudos, patéticos. Los desnuda la realidad, que es paciente, insobornable, y tiene sus propias leyes, leyes que no siempre la razón advierte.
Una de ellas es la ley del péndulo. Cuando algo llega a su extremo (por ejemplo, el poder) y parece inmodificable y eterno, comienza el movimiento inverso. Así funcionan la vida, el mundo la naturaleza. Al día le sigue la noche, las mareas suben y bajan, verano e invierno se alternan, lo que sube baja. Nunca digas nunca. Nunca digas siempre. Pero esos egos impenetrables, desmedidos, violentos, impiadosos, no lo entienden hasta que es tarde. El péndulo empezó a regresar, sutil, silencioso, inalterable. Pasó en Brasil, pasará aquí, en otros países, pasa en organizaciones, en comunidades. La realidad tiene su tiempo y sus leyes. A veces nos acompasamos con ellas y eso nos beneficia. Otros se resisten, mueren abrazados a sus egos, sin entender, causando demasiado daño.
- Fuente: publicado por el autor en su muro de Facebook


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