Medio ambiente

El nuevo accidente ambiental en San Juan, replantea la permanencia de la mina a cielo abierto de la Barrick Gold

“Pura imaginación….o algo todavía peor. El hombre que puede alcanzar semejantes insinuaciones ofensivas contra su ciudad natal, debe ser un enemigo de nuestra comunidad”. De esa manera se expresa el alcalde y hermano del doctor Stockman, cuando éste hace una campaña para clausurar, con perjuicios económicos, el balneario del lugar y procurar así la eliminación de una bacteria nociva para la población nativa y visitante.

La magnífica obra de Ibsen “Un enemigo del pueblo”, escrita hace más de un siglo, se refleja hoy en el emprendimiento minero Veladero, de extracción de oro en San Juan. La obra es resistida por ambientalistas alarmados por la fuga de cianuro y otros metales pesados (cobre, aluminio, níquel, arsénico, plomo y boro) que contaminan el río Jáchal que desemboca en el Atlántico. También ponen serios reparos algunos dirigentes como el ex diputado Miguel Bonasso, quien afirma además que la empresa minera Barrick Gold, con la anuencia de autoridades nacionales y provinciales, viola la ley de glaciares, de su autoría.

Al lanzarse el proyecto, hace más de una década, se ponderó como una inversión generadora de tres mil empleos directos, beneficiosa para el desarrollo de esa región cuyana. Se desoyeron solitarias voces que advirtieron sobre los riesgos y las extraordinarias ganancias para la Barrick Gold, a la que la actual administración política, como yapa, le quitó las retenciones a las exportaciones de oro, tras asumir el pasado 10 de diciembre.

Hace un año se produjo un gran derrame y los habitantes de Jáchal, Tamberías y Villa Mercedes empezaron a preocuparse. Este mes volvió a repetirse la catástrofe y se amplió el abanico de indignados: se concluyó en que las denuncias no son exageradas y que provocan serios daños a la salud. No sólo hay quejas por la calidad del agua para beber, sino también por el polvo en suspensión debido a la explotación a cielo abierto.

Con la repetición del fenómeno, quedó en jaque el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman. El gobernador Sergio Uñac, se vio obligado a suspender la actividad minera, luego de ser vapuleado y agredido a huevazos cuando intentó dialogar con los asambleístas del comité de crisis que se formó en la provincia.

Falta de controles e información precisa (se dice que en el primer accidente se derramaron cinco millones de litros) fue uno de los reclamos que recogió “Greenpace”, organización que reclama el cierre definitivo de Veladero.

Después de las experiencias negativas en Europa, uno de los directores generales de la UNESCO, alertó que “de todas las crisis sociales y naturales que debemos afrontar los seres humanos, la de los recursos hídricos es la que más afecta a nuestra propia supervivencia y la de nuestro planeta”.