Literatura Sociedad

El libro de cabecera de Roberto Gutiérrez, un luchador social

Esta nota data de hace casi 5 años, pero el protagonista sigue siendo un rebelde. Roberto Gutiérrez recita versos de José Ingenieros y custodia, intactos, los ideales de su adolescencia.

“No se nace joven, hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal, no se adquiere. Y así como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos.”

José Ingenieros

Roberto Gutiérrez se presenta con potencia sorprendente: “Tengo 90 años acumulando juventud, soy profesor en cosología (título que le colocó la esposa Matilde, a raíz de su hiperactividad) y mi meta es que los hermanos sean unidos, como nos enseñó Martín Fierro”. Actor que deambuló por salas barriales de Parque Chacabuco, Parque Patricios y Mataderos, con una carrera ascendente en el diario “La Nación” entre 1943 y 1949 (de ordenanza llegó a tipógrafo), vendedor de todo, en especial de papel, explica a Humanidad los motivos por los cuáles “El hombre mediocre”, del médico y ensayista José Ingenieros, escrito en 1913, es uno de sus libros favoritos.

Cuenta que siempre fue un rebelde, con pensamientos distintos a los de su familia, entre ellos el de no ser creyente. Y que más o menos a los 15 años, un compañero de trabajo en una empresa de calzado para mujeres de su hermano mayor, le acercó un ejemplar de “El hombre mediocre”, donde el italo-argentino, exalta las cualidades morales del idealista frente a la historia, la sociedad y la cultura.

“Yo no estaba definido y desde entonces – refiere Gutiérrez – empecé a ver la vida de manera diferente”. Hizo carne un concepto de Ingenieros: “Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un Ideal. Es ascua ((NE: algo que se pone incandescente y sin llama por acción del fuego) sagrada, capaz de templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar no se reenciende jamás“.

Ese concepto iluminó a Gutiérrez: lo convirtió en una persona analítica y en un “luchador social, porqué sin lucha no hay nada”, tal como predicaba todos los domingos, antes de la pandemia, desde la radio Interactiva, AM 1290, en su programa “La familia Gotán”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.