Reflexión

Por qué nos emociona la política

¿Por qué los políticos nos hacen sentir emociones? ¿Cuál es el truco para captar el apoyo de la gente? Orlando D’Adamo, director del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano, habló para La Nación + y nos dejó una interesante respuesta

Como humanos podemos escuchar las posturas de funcionarios y decir si estamos a favor, en contra o en un término medio. Pero lo que realmente nos hizo un cambio en este nuevo siglo, fue la utilización de la política para manejar a la gente, no solo en términos económicos y sociales, sino que también en un sentido psicológico. “Un relato es la narrativa del poder”, comienza diciendo el analista.

Seguramente alguno de ustedes, al escuchar un discurso, ya sea de Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsín, Fernando De la Rúa o Adolf Hitler, se les habrá podido poner la “piel de gallina” o se les podrá haber pasado por el cuerpo un sentimiento de odio como de amor. El analista dice que apelar a la emocionalidad y a cierto sector de la sociedad que no se sentía representado, es una constante que atraviesa muchos partidos políticos.

A través de la resonancia magnética funcional, es decir científicamente, se ha comprobado y cerrado la discusión de que cuando nos hablan de política, la información entra en el canal emocional, donde los procesamos no racionalmente, sino que emocionalmente, según cuenta Orlando D’Adamo.

Esa es la razón por la que los discursos políticos hoy en día nos conmueven incluso en los que no se ven representados. Además, el relato nos indica una idea de “pertenencia e identidad”, según asegura el especialista entrevistado por el canal de cable de La Nación. “Es un ideal que vamos a alcanzar, el cual revive o recupera algo”, indica.