Argentina Sociedad

¿Cómo es encontrarse en la calle a Ricardo Lorenzetti?

La Corte Suprema de Justicia de la Nación reserva sus asuntos en el cuarto piso del Palacio (Tribunal de justicia) ubicado sobre la calle Talcahuano 550, con una “puerta trasera” sobre Tucumán, donde se encuentran los lujosos autos que esperan las salidas, repentinas y previstas, de los Ministros.

La cúpula del Poder Judicial de la Nación mantiene una importancia y una trascendencia institucional igual de imponente que el edificio que se encuentra a una cuadra del Teatro Colón y frente a la Plaza Lavalle.

¿Pero cómo se siente ver a una de las mismísimas figuras que pertenecen a ese armado de poder? Su influencia en la sociedad y la política está más que comprobada. Esto se pudo ver en los últimos tiempos, donde se dio el más que polémico fallo del 2×1, en beneficio para los condenados por delitos de lesa humanidad, y que luego fue hacia atrás ante la demanda del conjunto de los argentinos. Otro claro ejemplo es el reciente fallo que presiona al gobierno para que San Luis reciba 15 mil millones de pesos del Estado Nacional en fondos coparticipables.

El Palacio

“No sabes lo que me pasó, lo vi a Lorenzetti y me quedé congelado”, me cuenta un amigo que hace tribunales, está por comenzar la carrera de abogacía y tiene, igual que yo, 17 años.

“Venía con la carpetita llena, o casi llena, de fichas de seguimiento de los expedientes que fui a ver al tribunal civil de Retiro y, de pronto, llego al Palacio, caminando por la calle Tucumán. Usualmente veo a los guardias de seguridad y los tremendos coches de los miembros de la cúpula del Poder Judicial, que están ahí nomás de la esquina con Talcahuano. De repente hay cuatro guardaespaldas, dos policías y un chófer que estaba listo para abrir la puerta trasera del lado derecho de un vehículo. En el fondo del pasillo, ya por salir del edificio, veo a dos hombres. Uno que no tenía tanto pelo pero caminaba muy seguro, y otro que hablaba, movía las manos y parecía informarle algo al primero. Sigo caminando, de la vereda de enfrente, recorro diez metros más y me pregunto: ¿ese no será Lorenzetti? Caminé hacia atrás y… sabes qué, sí lo era”.

A simple vista no parece ningún hombre malo, como suele describir la diputada Elisa “Lilita” Carrió. Tampoco se lo veía serio, cuenta mi amigo. Contrariamente a eso, el doctor mantuvo en todo instante su sonrisa visible pero discreta. Mi amigo, desde la vereda de enfrente, se quedó algo así como congelado. Pensó en acercarse, en intercambiar unas palabras, pero el peso institucional y la imponente figura de este hombre del poder solo le sacó un tímido saludo con la mano en alto. El ex Presidente de la Corte lo vio, pasó desapercibido con su sonrisa también congelada y se subió al auto, que arrancó al instante.

Los jueces no rompen con la regla acerca de que lo absoluto no existe. Sí es cierto que viven con privilegios que no todos los trabajadores logran alcanzar. Ellos pasarán a la historia, mientras que otros asumirán la responsabilidad institucional y la actividad que les incumbe para mantener el funcionamiento de nuestra Nación. A esto se le llama renovación generacional, que más que por aprecio y confianza a la juventud y al desapego de los cargos y puestos claves, se da por una cuestión de necesidad, donde la propia humanidad de cada uno comienza a ceder.

Es allí, en nuestro interior, donde hemos descubierto lo que somos hoy, lo que nos gusta hacer ahora, en donde vemos lo que tenemos para darle a la sociedad. Recorremos espacios de aprendizaje para luego actuar, o tratar de hacerlo, con idoneidad en la materia que nos convoca.

Ricardo Lorenzetti, quien supo dejar perplejo a mi amigo, es un sujeto más, partícipe de la República. Y quienes ocupan la sala de control de una de las torres de la Nación no son personas que se ven todos los días en la calle. En definitiva, ver a un Juez de la Corte puede ser impactante, como así lo es la significación del cargo que conduce para el buen funcionamiento del país. O al menos de eso trata la cosa.


Leer más de Joaquín: La oportunidad que Macri estaba esperando

0 comments on “¿Cómo es encontrarse en la calle a Ricardo Lorenzetti?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s