Filosofía Vida

El jodido martillo de todos los días

¿Qué tiene de interesante la vida cotidiana? Pareciera ser que sus incongruencias, sus sitios oscuros y desconocidos, son los que atraen a quienes les aburre la vida mecanizada.

El viaje hacia el trabajo, el cansancio de la semana y los problemas típicos de las grandes ciudades son características conocidas en la rutina de los humanos. ¿Por qué vemos eso como una molestia, como un jodido martillo que hace ruidos fuertes constantemente, y no como algo lindo?

Es que la novedad fascina a todos, así como la permanencia en un lugar o la “eternización” de una actividad o relación puede tornarse aburrido y menos gratificante que lo que causó el primer día. Lo vemos con los bebés en las cunas, con los jóvenes en las escuelas, con los adultos en el trabajo y con los pertenecientes de la tercera edad en su encierro doméstico.

Sin embargo, esto, como todo, no es absoluto ni universal. Son sensaciones que cambian acorde a lo que nos llega. Un mensaje, un abrazo o una buena noticia pueden calmar el sonido del martillo. ¿Pero cómo hacer para poner el clavo en la pared una vez por todas?

Quizá la molestia cotidiana es parte de nosotros por ciertas cosas que nos rodean. Quizá viviremos continuamente con encuentros y desencuentros. Quizá debamos asumir que nuestro ánimo no nos pertenece solo a nosotros, sino que también a los que generan en él impulsos tanto positivos como negativos.

¿Será acaso que somos el martillo por el cual nos quejamos tanto, sin darnos cuenta, siendo solo nosotros los que podemos dejar de golpear la pared? ¿O son todas las cosas que no podemos controlar, en un mundo tan grande y tan jodido?

Será entonces que debemos acostumbrarnos a escuchar ese sonido, esas obras en construcción, esos quilombos diarios, hasta dejar de sentirlo como algo molesto, naturalizándolo. De eso trata la vida cotidiana.

Solo con el conjunto de la gente se puede poner otro tipo de obras (y martillos) en marcha. ¿O no?


Leer más de Joaquín: La confrontación de ideas y su importancia

Periodista y escritor, fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad. Actualmente estudia abogacía en la Universidad de Buenos Aires y dirige el medio.

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