Argentina Filosofía

La realidad relatada

¿Todos tenemos un relato de vida, que coincide en ciertas partes con nuestra realidad pero que se somete a nuestro interés de sacar a relucir ciertas cosas y ocultar otras? [...]

La palabra “relato” lleva de por sí un costado negativo. ¿Todos tenemos un relato de vida, que coincide en ciertas partes con nuestra realidad pero que se somete a nuestro interés de sacar a relucir ciertas cosas y ocultar otras? Pensar lo que decimos al otro puede ser revelador o una simple pérdida de tiempo. Quien se encuentre sesgado por su relato olvidará la “realidad”. Y quien sufra la realidad arremeterá contra el “relato”. ¿No será que vivimos en una realidad relatada?

Claro, es que pensando un poco sobre lo que nos rodea, nos encontraremos con que cada dato que nos llega es una cuota de información relatada especialmente para nosotros. Somos los protagonistas de una película en la que, como excelentes actores, olvidamos que estamos actuando.

Gran parte de nosotros sabe actuar, por no decir que todos. El simple hecho de fingir una sonrisa ya nos da un nivel de actores. Por la contra parte, los niños y niñas nacientes en este mundo tan alborotado se expresan “genuinos”. ¿Qué es esta palabra, más que la idea de ser alguien que se muestra abierto y sincero? Es que hemos aprendido a actuar de tal forma que nos sorprendemos y caracterizamos a los más novatos y a quienes se rehúsan a estas prácticas como gente genuina. ¿Acaso no deberíamos ser todos genuinos?

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¿Cuáles son los sectores más interesados en tener la última palabra de lo que será el guión final? Los involucrados en la administración de los recursos económicos. Estos pueden generar vidas completamente distintas, según el tipo rodaje en el que nos veamos embarcados.

La Argentina pareciera transitar escenas que van del drama y la tristeza más profunda, hasta la exaltación, la acción y el romance nunca antes visto ya sea con la clase dirigente del país o con cualquier otro tipo de personaje secundario.

Nos relatan con un relato o con la realidad. Esa pareciera ser la discusión más importante. La línea divisoria marcará a quienes apoyan el relato y quienes se niegan a este. ¿Pero no es, por ejemplo, una realidad relatada el hecho de que la Argentina está mal y que tiene toda la potencialidad para salir adelante? Es a partir de allí donde los sectores de poder incumben sus políticas y aspiran a conquistar alguna de las dos fuentes: el relato o la realidad. O la realidad en forma de relato.

En un momento como el actual -año 2019-, la Argentina tiene dos “bandos” muy diferenciados. Por un lado, el gobierno -que no resuelve los problemas económicos que azotan al país una vez más-, insiste e insistirá en sus intenciones de realizar un cambio estructural para, esta vez, hacer las cosas bien enserio. En la otra vereda, la oposición -desde sus fragmentados espacios y dispersos megáfonos que no terminan sonar lo suficiente como para llamar la atención de la mayoría de la sociedad argentina- usa la realidad para marcar los errores y el “fracaso” del oficialismo.

Mientras tanto, ¿cuál es la realidad relatada que consumimos? ¿La del gobierno o la de la oposición? Vernos influenciados extremadamente por alguna de las dos podría llegar a impedir que vayamos en búsqueda de una realidad ampliada. ¿Qué es esto? Lo que existe pero que no vemos. El juego de poder que es manejado por sujetos inteligentes y otros tantos idiotas que dirigen la película. Película que veremos dentro de cincuenta años, leyendo los libros de historia.

¿Cómo se puede salir del relato y de la realidad relatada? ¿Viviendo en la realidad? ¿Cuál realidad? ¿De la película? Es que si nos salimos del cortometraje, ¿qué somos? ¿Acaso tenemos alguna otra opción? Lo cierto es que cada día y noche nos suceden cosas y podemos palpar la “realidad” económica y social por la que nos vemos atravesados como nación.

Ahora, ¿de qué manera se puede llevar nuestra mirada a la realidad ampliada, a los lugares de decisión? Involucrándose, claro. Pero es más común que se tome partido por alguna de las tantas realidades relatadas existentes. Salir del papel y armar algunos desperfectos en las escenas más importantes puede causar varias consecuencias. Entre ellas, algunas con mucha anarquía.

¿No sería mejor tener un guionista que arme una sociedad acorde a los intereses del pueblo? ¿No sería beneficioso para la mayoría? Es que los intereses se contraponen y para esto, los relatos se imponen. El día en que todos nosotros vivamos en una misma realidad, será entonces, el día en el que nos encontremos en la misma escena. Y esa escena, por más dramático que suene, suele ser la muerte.

Podemos ser nuestros propios guionistas. Así, armando pequeñas escenas, con nuestra familia, amigos y conocidos, generamos una realidad distinta. Sin embargo, la interacción con la humanidad -o parte de ella- suele ser ineludible. Así, iremos creando historias y pequeños cortos -indudablemente condicionados por una realidad mayor- que podremos relatar nosotros mismos en el futuro.

¿Será que nos gusta mucho escuchar historias?

Periodista y escritor, fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad. Actualmente estudia abogacía en la Universidad de Buenos Aires y dirige el medio.

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