Filosofía Vida

La tranquilidad

Estar tranquilo, es parte de estar consigo mismo. ¿Lo estamos? [...]

Tranquilidad es no tener que escribir todo con mayúscula y muy rápido. Tranquilidad es poder sentarse sonriendo a lo que tengamos en frente, sea lo que sea, desde una caótica escena en la ciudad hasta el paisaje más mágico del mundo. Estar tranquilo, es parte de estar consigo mismo. ¿Lo estamos?

Joaquin Paganetti (2)

La humanidad no para de crear, crear y crear. Niños/as, inventos, productos y por sobre todo pensamientos son algunas de las categorías más destacadas. Hacemos tanto que podemos hacer muy poco en un solo momento. Es ese momento, en el que la tranquilidad y “la nada” se nos vienen encima.

¿Cuándo, o hace cuánto, no tenemos un domingo donde el tiempo libre nos hace replantear ciertas cosas? Desde las insignificancias más pequeñas hasta los grandes sentidos de nuestro accionar diario aparecen cuando nuestra ocupación es la desocupación misma. Estar en un conjunto de seres que elabora y produce determinada actividad -ya sea económica, social o intelectual- nos saca de nuestro interior y del mundo interno en el que nos movemos al dormir, para ser parte, nada más ni nada menos, que de la humanidad.

¿Entonces la humanidad nos hace intranquilos? Una deducción válida, pero del todo errónea si no tomamos en cuenta los millones y millones de factores que rodean nuestra vida. Sí, más de 7.000 millones de variantes que, en nuestra ciudad, nuestro barrio y en nuestra familia, se reducen a simples y determinadas cuestiones, como:

  • La salud
  • La vivienda
  • La educación
  • El trabajo
  • La sociedad
  • La cultura

 

Estos son puntos que casi todos conocemos y que inevitablemente conforman una línea transversal a la capacidad individual que tenemos como seres humanos. Porque, sabiendo un poco de la historia universal, la organización y la convivencia son dos factores que ya hemos naturalizado y mecanizado en nuestra vida cotidiana, la cual, por cierto, también está sometida a estos factores.

Sin cuestionar en esta ocasión al modo de producción, las frialdades de las intereses y la ideología que contamina y/o desintoxica ciertos aires de la humanidad, vamos a lo que tanto anhelamos un miércoles de pura actividad laboral/intelectual: la tranquilidad.

vacio
La tranquilidad, ¿un vacío o como un tiempo productivo?

Es que, de algún modo, la tranquilidad trata de estar en cada momento de nuestra vida, no solo “a veces”. Es por esto que, en los campos de socialización, uno puede actuar de determinada forma, según le influye su grado de estabilidad emocional-racional. ¿Pero qué hay de esos espacios en los que podemos sentarnos frente a lo que sea, mirar lo que sea y disfrutar la tranquilidad? ¿Es ese momento en el que estamos realizados, o es un simple hecho como el resto? Como el resto no, porque el resto incluye a los otros, a los factores externos. En la tranquilidad, disfrutamos con nosotros mismos unos segundos, unos minutos de pensamiento “libre”.

“Libre”, porque sigue atado a las necesidades humanas. Es que si no las tendríamos, ¿cómo podríamos vivir? Necesitamos, tal vez, de nuestra intranquilidad, para estar tranquilos.

 

 


Leer más notas de Joaquín, fundador de Humanidad¿Somos libres?

Periodista y escritor, fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad. Actualmente estudia abogacía en la Universidad de Buenos Aires y dirige el medio.

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