Sociedad

“Cuando veo los quilombos que armo, me da verguenza…”

Detrás del personaje que se saca de las casillas en la TV, Pagani, se considera un periodista cultor, como enseñaba Panzeri, del fútbol como dinámica de lo impensado.

Se considera “un sobreviviente” de la vieja escuela futbolista que se crió con Dante Panzeri. A los 75 años, Horacio Pagani, se atribuye ser además precursor de los escenificados debates entre panelistas televisivos, aunque reconoce que la pelea que lo hizo saltar a la fama, con un ex subordinado de la antigua redacción de Clarín, Alejandro Fabbri, fue real. Reaccionó con furia cuando Fabbri lo calificó de “payaso mediático”, pues consideraba que mentía y lo hería en su dignidad personal como jefe de Deportes, en la etapa donde el dilema era Bilardo o Menotti.

Siempre tuvo un estilo frontal, polémico y arrabalero, que suaviza con amigos y familiares a los que adora entrañablemente. Insiste que “el único medio serio es el gráfico. El diario te da prestigio, la televisión popularidad”.

Con Humanidad, tuvo un dialogo a calzón quitado:

AP: Siempre tuviste carácter fuerte. En la antigua redacción de Clarín protagonizabas discusiones de subido tono, pero puertas adentro ¿La pelea televisiva con (Alejandro) Fabbri, en 2007, fue la que te transformó en personaje público?

HP: Ese fue el trampolín. Hacía poco que estaba en la televisión. Fabbri empezó a mentir y afectó en mi dignidad. Dijo que no se podía hablar mal de Menotti en el diario y eso que él no tenía ninguna posibilidad de escribir nada sobre César Luis, pues cubría partidos de primera B y yo era el jefe de Deportes. Me puse loco por la situación. Fue real, no fingida. Tanto que al terminar el programa, me acerqué y le expresé “no te rompí la boca, porque me iban a echar del laburo”.

AP: ¿Entonces es cierto que no hay mal que por bien no venga?

HP:  Muy cierto. Ese incidente provocó un efecto multiplicador en todos los medios en forma increíble y me proyectó como un personaje de pelea, me transformó en alguien al que todos quieren provocar para que se enoje. Eso en la televisión, aunque yo sigo pensando que el único medio serio que existe es el gráfico. El diario da prestigio. La televisión, popularidad.

Pagani: en la Argentina hay polos antagónicos en todos los niveles

AP: Veamos, ¿lo de Fabbri fue real y lo que vino después sobreaactuado?

HP: Es que Fabbri me atacó a mí como persona. Después he tenido discusiones duras, pero las cosas se exageran y yo no tengo problemas con los que trabajo. Hay algo de lucha generacional, artificial, pues sostengo que el fútbol es un juego y no una ciencia.

AP: ¿Te haces cargo del personaje?

HP: Totalmente. Al principio creí que esta sanata de la televisión iba a perjudicar mi trayectoria de 51 años en Clarín, que iba a terminar dañando la imagen de periodista serio que había construido. Estaba tan preocupado, que le llevé el tema a mis terapeutas. Pero me acostumbré a las dos situaciones. Se me sigue respetando.

AP: ¿ Jekkil y Hyde, un extaño caso?

HP: En el diario de alguna manera era anónimo. Tenía prestigio y era conocido sólo en el ambiente del fútbol. La explosión vino en la tele después de 17 años más o menos en Radio Mitre, donde me entrené y empecé a discutir fuerte. Me gusta debatir y polemizar.

AP: ¿Cómo quedó tú relación con Fabbri?

HP: Bien. No lo amo, pero laburamos mucho tiempo juntos. Nuestras esposas son amigas. En esa oportunidad, él mintió y eso fue otra cuestión.

AP: ¿No te arrepentís de las escenas que provocás después al ver las grabaciones?

HP: Me siento un pionero en esto de los programas de panelistas. El que empezó con los quilombos fui yo….y sí, cuando los veo, me da vergüenza, no me gusta, no lo disfruto.. Siento la polémica, el debate y cuando se arma, pienso que es un juego, que todos me buscan para que reaccione. Se los digo a los productores: evitemos las provocaciones. “Nooo”, responden. “Queremos que vos te enojes, pero trata de no putear. Nos sirve para tener más audiencia”.

AP: ¿De alguna manera Menotti y Carlos Bilardo representaron la grieta en el fútbol? ¿Eso se extiende a otros ámbitos de la vida nacional?

HP: Las cuestiones en la Argentina son así. Siempre hay dos grandes grupos. Cuando se produjo mi explosiva admiración por (Juan Román) Riquelme, hubo riquelmistas y antiriquelmistas. Hay polos antagónicos en todos los niveles. En la política es mucho más serio porque involucra a toda la sociedad.

AP: ¿Concentrémonos en el fútbol, tú especialidad?

HP: En la modernidad, hay una lucha de opiniones con las nuevas generaciones. Ahora se afirma que “los que no corren, no juegan”. Antes, el que no jugaba bien, no jugaba”. Los nuevos periodistas son como los nuevos entrenadores. Como escribió Dante Panzeri, hace 60 años, considero que el juego es la dinámica de lo impensado. Por Panzeri, soy periodista.Y un pibe jovencito me dijo el otro día que “el fútbol es la mecánica de lo trabajado”. Es una antinomia. Seré un sobreviviente, pero el fútbol depende de las circunstancias. El 60 o 70 por ciento de lo que ocurre en un partido es imprevisto. Una jugada preparada termina en gol cada 10 partidos. Eso sí, los buenos equipos a la larga, terminan imponiéndose. Los pibes que creen que el fútbol es mecánico y científico, están muy equivocados.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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