Argentina Política

El malentendido de las PASO

Un pedido de disculpas y paliativos económicos que habían sido reclamados por la oposición, expuso hoy el presidente Macri. .

  • “Hay palabras que ahora le queman en la boca”.
  • Y ¿qué importa eso si ante los actos no me echo atrás?

El diálogo, entre dos de los tres protagonistas principales de “El malentendido”, de Albert Camus (por estos días hay un excelente debate en el MALBA), pone en el tapete, las sucesivas intervenciones del presidente de Mauricio Macri, tras la aplastante derrota en las PASO. Primero, sin hacerse ninguna autocrítica, ratificó su modelo económico y responsabilizó a los adherentes del Frente de Todos, de espantar a los inversores internacionales por azuzar la “la vuelta al pasado”. Hoy, tres días después, pidió disculpas y anunció medidas paliativas para aliviar la situación de 17 millones de personas. Además, lanzó una convocatoria al diálogo, dirigida obviamente a Alberto Fernández (al que no mencionó por su nombre). El candidato, mide sus reacciones, no rechaza de plano colaborar, pero ironiza: “Nos trata como idiotas”.

Ojalá que el malentendido familiar fatal de la obra teatral de Camus, no concluya de la misma manera en la Argentina.

Lo cierto – aunque suene ilógico, pues las PASO no habían sido pensadas para provocar tamaño desbarajuste -, es que resulta improbable que la situación se vaya a revertir en poco más de dos meses, como osadamente expusieron, entre otras, “Lilita” Carrió y Patricia Bullrich.

Más bien, parece una pulseada, en la que los dos soportes principales de Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal (que al final perdió ante Axel Kicillof, por más de 20 puntos), y el único ganador parcial, Horacio Rodríguez Larreta, pretenden mantener enhiesta la bandera de un centro derecha más sensible y efectivo, contra los que alentaron el “terrorismo financiero” y el supuesto fervor “moscovita” del ex ministro de Economía de Cristina Kirchner.

“8 minutos y 40 mil millones de pesos para tratar de recuperar 4 millones de votos”, expuso con crudeza uno de los analistas del diario Clarín, con cuyos directivos – primicia exclusiva de Humanidad – se reunió Alberto F. unos días antes de las primarias. Hay que subrayarlo, para no generar otro malentendido: no participó Héctor Magnetto.

En su carácter de psicólogo, el periodista Diego Sehinkman, adelantó anoche que Macri pasó los tres estadios luego de la pérdida del domingo: el duelo, la ira y el reconocimiento ¿Será auténtico? O lo impulsó, además del acicate de Vidal y Rodríguez Larreta, no dar el gusto de irse antes de tiempo, como le calentó el oído el responsable de Medios, Hernán Lombardi.

Lo que está haciendo Macri, sin saber si es suficiente, es “ponerle plata en el bolsillo a la gente”, como pidieron en la previa Alberto F. y Roberto Lavagna. Éste transitó una callejuela corta y ahora aspira (¿será cierto?) a colarse en un balotaje. Suena increíble.

Alberto se pregunta si tiene sentido reunirse con Mauricio

La incertidumbre no se despejó. Pero el FMI, el presidente norteamericano y el desmesurado jefe de Estado de Brasil, Jair Bolsonaro, tomaron nota real de lo que piensan los habitantes de la Argentina. Por empezar, el movimiento obrero, aún atomizado, basado en la organización que viene desde los tiempos de Juan Domingo Perón, no admite el atropello contra los trabajadores que se practica en el país hermano.

Que Macri, al fin y al cabo, haya entendido “el enojo” de quienes lo habían acompañado en 2015, marca una diferencia con el kirchenerismo duro. Pero la esperanza, es que Alberto no sea “un títere” y pueda armonizar con Cristina quien, a través suyo (como si fuera San Martín ordenando a Las Heras durante el cruce a Chile para batir a los realistas, se indicó a Humanidad) interpretó el nuevo cuadro de situación.

Como sea, resultó un alivio el giro brusco de Mauricio, al no insistir más en que se viene “el fin de la Argentina”.

Habrá que ver qué acogida tienen los anuncios forzados. Por lo pronto, en el peronismo, cuando se huele sangre (y Miguel Pichetto los sabe muy bien), se actúa en forma implacable. Igual, no hay paros ni protestas callejeras programadas. Algún gesto de sensatez debería registrarse, aunque con tantos recelos y odios a flor de piel, parece utópico superar los malentendidos en tiempo y forma. Seamos positivos. El 2001 está fresco.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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