Argentina Política

Macri agita la grieta y da centralidad a Cristina

Aún con contradicciones, trabajadores, empresarios, movimientos sociales y el FMI, prestan más atención a los gestos y llamados de Alberto F.

El macrismo y el kirchnerismo son la antítesis perfecta. El primero, órbita alrededor del presidente, con dos laderos que bien podrían conformar la Armada Brancaleone, Elisa Carrió y Miguel Pichetto., Arrastran detrás de sí a la clase media que ve en el peronismo a las 7 plagas de Egipto. El segundo, se mueve en torno a un eje, Cristina Fernández, quien tuvo la habilidad de correrse a medias para, sin perder el núcleo de fanáticos y seguidores en los sectores más pobres, permitir el acceso al bastón de mando, a Alberto F., crítico suyo durante unos 10 años. Tanto que, pese a la amistad hoy rescatada, le hizo varias zancadillas, alguna vez con Sergio Massa, otra con Florencio Randazzo. Hoy dos pivotes integrados al Frente de Todos.

Conclusión: Mauricio Macri sigue enredado en la grieta (la misma que hundió al periodista Jorge Lanata), predicando contra todo lo que pueda hacer o decir Cristina, en reivindicación del pasado. Pero Alberto, sin necesariamente dar luz al albertismo, representa algo más abarcador y plural. No se lo puede hermanar de buenas a primeras con Venezuela, la guerrilla de los 70, la toma de los centros comerciales, los cortes de calles intempestivos o los paros salvajes. De hecho, por estas horas encomendó a Massa a buscar una fórmula en Washington, para encarar la resolución de la deuda externa. A Randazzo lo ubicó como ministeriable y a La Cámpora la hace convivir, razonablemente, con gobernadores e intendentes peronistas. Todos subordinados al Pacto Social que está pergeñando con empresarios y trabajadores. Eso sí, de constatarse el 27 de octubre los contundentes números de las PASO, Axel Kicillof, sacaría la cabeza con cierta autonomía, como es la aspiración de Cristina.

Después de cerrarle la puerta, para evitar una antinomia provincial perjudicial, el gobernador de Mendoza recibió hoy a Macri, para darle ánimo al Sí, se puede, en el que realidad no cree. Fue uno de los que adelantó los comicios y le reprochó no haberse corrido de la carrera nacional, cediendo el espacio a un candidato más taquillero. Alfredo Cornejo hubiese preferido a Martín Lousteau, igual que su adversario Ricardo Alfonsín, sin ocultar sus simpatías por María Eugenia Vidal (¿el plan V, recuerdan?)

Los reproches hacia Macri son permanentes entre los aliados postergados de Cambiemos y de empresarios que tienen urticaria al kirchnerismo. Pero como son oportunistas, se acercan. Semi ahogados como están en el medio del río, hacen suya la máxima “muerto el rey, viva el rey”. Quién aporta saltos para que la campaña de Mauricio se convierta en una “exaltación mediática” no es otro que el ministro Hernán Lombardi.

Si Humanidad se atrevió a llamar Armada Brancaleone a los que impulsan a Macri a crear un mística falsa,  también observa las serias contradicciones en el FdT, donde Cristina, además del acierto táctico, está inquieta por los problemas de salud de su hija Florencia. Y construye, con asiento en el Senado, sabiendo los riesgos que se corren. Macri, en cambio, en caso de perder, dicen en sus cercanías, parece dispuesto a tomarse un año sabático y pasar la posta a Horacio Rodríguez Larreta.

Es con todos, parece decirle Alberto F. a Kicillof

La tecnología y los problemas estratégicos mundiales, obligarán al acomodamiento interno. Ciertos personajes irritantes para el kirchnerismo, conocen al milímetro al funcionamiento estatal. Allí sobresale el ambicioso Massa, hasta hace no mucho ingeniero de la avenida del medio con Margarita Stolbizer.

No deberían menospreciarse, como hace Pichetto, a los movimientos sociales, en tanto se vayan creando las condiciones para reactivar el aparato productivo. La figura del papa Francisco no se ve, pero está presente. Ya avisó a varios curas villeros que su propósito es viajar a la Argentina el año próximo. Más que tirar dinamita, tratará de insuflar energía para inyectar confianza, credibilidad y trabajo.

Como afirma hoy un columnista, “es tanta la obsesión” de Macri de manifestarse como opuesto al kirchnerismo, que le devolvió la centralidad a Cristina. Las maniobras de distracción están a cargo de Alberto. Como hizo San Martín con Las Heras, en el Cruce de los Andes, para liberar a los chilenos patriotas lo de los realistas españoles, según parangonó ante a Humanidad un colaborador estrecho de la ex Presidente.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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